miércoles, 25 de diciembre de 2013

Comentarios. 2010, Odisea dos (III)

  La nave fantasma, la resurrección de HAL y la amenaza de la III Guerra Mundial

  Mucho se ha especulado sobre la posibilidad de existencia de vida en el segundo satélite de Júpiter, conocido modernamente como Europa, recuperando la antigua propuesta de Simon Marius, coetáneo de Galileo y codescubridor, junto a este, del mencionado astro. Desde 1610 y hasta la década de los setenta, gracias a  las míticas Voyager, Europa y sus tres compañeros (los mundos galileanos o Lunas de los Médicis) no fueron sino unos pequeños puntos luminosos que juguetonamente se movían en torno al dios de dioses trazando una danza de las esferas digna del más gentil de los valses. Pero con los flyby de estos modestos pero laboriosos veleros transolares, las cuatro lunas se convirtieron en mundos. Y más aún que el gran padre Júpiter, que hasta ahora solo nos ha mostrado su externa máscara de coloridas y turbulentas tempestades.
  Europa captó en seguida la atención de los científicos en general y de los exobiológos en particular ya que su aparente morfología daba pie a albergar esperanzas sobre la existencia de condiciones propicias para la vida. Una quebradiza capa de hielo que dejaba entrever a través de sus grietas un océano de agua líquida, unido a unas fuerzas de marea que podían generar suficiente energía para contrarrestar los rigores del frío de aquellas regiones alejadas del sol; la sospecha de la existencia de cráteres volcánicos submarinos que proveerían de un apreciado ajuste térmico a sus zonas circundantes -oasis de calor, como los define Clarke en su especulación-..., todo ello invitaba a fantasear sobre la posibilidad de vida en aquella pequeña luna joviana. Como quedó dicho en la entrega anterior, los osados taikonautas de la Tsien tuvieron la suerte y al mismo tiempo la desgracia de descubrir a una de las criaturas de la extraña fauna europana: una especie de enorme cuerpo moviente, de apariencia vegetal y con inclinaciones fotótropas que, atraído por las brillantes luces de la nave, provocó involuntariamente el colapso de esta condenando a la muerte a los primeros hombres en Europa. Antes de agotar el soporte vital de su traje, uno de los  naúfragos espaciales, el Dr. Chang,  pudo enviar un último mensaje, captado por la Leonov, en el que daba cuenta del suceso y solicitaba que, si algún día otra nave arribaba a Europa, recogiera los restos mortales de los tripulantes para devolverlos a China.

viernes, 6 de diciembre de 2013

Intro XXX


                           



  Rodamos interminablemente por aquella vía infernal, especie de montaña rusa aduanera, en la que sentí pinchazos, fogonazos, pequeñas descargas eléctricas y mil sensaciones que ni siquiera sabría describir. Pero me sentí como un paquete cualquiera de una improbable cadena de montaje cósmica en la que estábamos sufriendo no se muy bien qué tipo de proceso. Conforme avanzábamos a través de un bosque de desconocidos mecanismos cuyas funciones se me escapaban, pude vislumbar, más allá de la "cadena de montaje", como se me antojó describir aquel infernal espacio, unos cubículos metálicos, del tamaño aproximado de un hombre, apilados en todas direcciones, cubriendo las ¿paredes? de aquel extraño lugar. Eran como taquillas o armarios, pero algo me hacía pensar más bien en féretros o sarcófagos, pues su forma más o menos  rectangular se veía rematada por unos redondeados extremos. Un poco más adelante, mis incipientes sospechas fueron confirmadas, pues pude observar como en algunos de esos "sarcófagos", unos robóticos brazos estaban introduciendo lo que evidentemente eran cuerpos humanos. Aterrorizado, confié mis temores a X:

  - Eh! Mira eso, acabarán con nosotros en esta infernal maquinaria para luego sepultarnos en esos horribles nichos. ¡Vaya con los daroonianos! ¡Al final van a resultar unos asesinos en serie! ¡Tenemos que escapar!

  - ¡No seas imbécil, hombre! -contestó autoritario X-. No te enteras de nada. ¿No has observado que lo que están haciendo es un exhaustivo estudio de nuestros cuerpos? Nos fotografían, nos escanean, obtienen muestras de piel, tejidos y fluidos. Hacen mediciones antropométricas e indagan el estado de nuestros órganos. Lo que realizan es una copia perfecta de nuestros cuerpos. De todos los viajeros que llegan al planeta. Esos cuerpos que ves ahí almacenados no son más que copias inanimadas de los que han pasado por esta sección...

domingo, 24 de noviembre de 2013

Liebster Blog Award

 
                                                      

Mi querida y admirada Ángeles ha tenido a bien incluir este modesto blog entre sus nominados para el premio Liebster Blog Award, una especie de reconocimiento entre blogueros por la labor desarrollada en sus respectivas bitácoras. Ella lo explica muy bien en esta entrada.
  Agradezco enormemente la mención, pero me veo incapaz de seguir la cadena de nominaciones, pues no sigo tantos blogs como para continuar la misma. No obstante, me resultará grato contestar el cuestionario propuesto. Así que, sin más preámbulos, ahí van las preguntas y mis respuestas:

1-¿Qué te impulsó a crear un blog?
Seguir el ejemplo de alguien muy cercano y en cuyo criterio confío ciegamente.

2-¿Qué te ha aportado el blog?
Uno se da cuenta de que puede sacar a la luz o pulir capacidades de las que a veces no somos conscientes, pero que están ahí. Te ayuda a conocerte, desde luego.

3-¿Qué libro estás leyendo ahora?
Ninguno en concreto. Actualmente me dedico a releer libros o tan solo pasajes de libros que en su momento me gustaron. También con idea de escribir artículos sobre ellos.

4-Si fueras un personaje de un libro, ¿quién te gustaría que fuera el autor?
Cualquiera de mis dioses del olimpo "cienciaficcioniano": Clarke, Asimov, Brown, Dick, Verne...

5-Si pudieras salir a cenar con un personaje literario, ¿cuál elegirías?
Lucas, de “Un tal Lucas”, de Julio Cortázar. Debe ser divertidísimo contando sus pequeñas tragedias cotidianas con ese lenguaje vivaz y al mismo tiempo exquisito.

6-¿Y con cuál no irías ni a la esquina?
Me temo que  serían muchos los que no quisieran ir ni a la esquina conmigo. Puedo llegar a ser bastante pelmazo.

7-¿Qué preferirías ser, un rey en un palacio sin libros o un pobre en un desván con libros?
Indudablemente, un rey. Una vez en el trono dictaría un decreto para crear una biblioteca decente en palacio.

8-Si pudieras viajar en el tiempo, ¿a qué época te gustaría ir?
Probablemente, al futuro. Un futuro a medio plazo -unos 200 años- en el que los problemas más acuciantes de la Humanidad estuvieran en vías de solución. O, de lo contrario, conocer las consecuencias de nuestros actos presentes.

9-¿Qué superpoder te gustaría tener?
Detener el tiempo. O ralentizarlo al menos. Me daría tiempo a hacer muchas cosas mientras la humanidad queda en stand by. También, viajar en el tiempo o ser un "jumper". Cualquiera de esas estaría bien...

10-¿Cuál es tu palabra favorita?
Hay muchas. Por citar alguna, diré "anticipación". Por su uso como sinónimo de "ciencia ficción". Ej: "novelas de anticipación", o "anticipación científica". También por su sentido de anticiparse, adelantarse a algo. Pero también por su sentido figurado de anticipar algo, imaginar como va a ser algo para tomar medidas al respecto o estar preparado. Ello indica que quien "anticipa" se encuentra alerta y tiene expectativa, viveza y perspicacia. Al margen de todo esto, es una palabra feucha pero de buen tamaño y sonoridad.

11-¿Qué es más importante, ver cosas nuevas o ver las mismas cosas con nuevos ojos?
Creo que lo verdaderamente importante es saber qué estamos viendo en cada momento.
……
  De nuevo, muchas gracias por la nominación y muchas gracias también a los que han leído esto hasta el final. Y perdón por citarme a mí mismo con algunos enlaces, pero es que no puedo evitarlo.
Gracias...

domingo, 10 de noviembre de 2013

Una casa en Marte



  

  Eugene Cernan (Comandante del Apolo 17) dijo algo así como "Yo estuve viviendo en la Luna...y tuve una casa en la Luna. Salíamos a trabajar y luego volvíamos a casa." Es cierto. Él y su compañero Harrison Jack Schmitt literalmente vivieron en la Luna pues completaron una estancia de tres días en el brillante satélite. Y cuando volvían de aquellas agotadoras excursiones geológicas en su coche lunar, cubiertos sus blancos trajes de astronauta de aquel negro hollín de regolito, cansados pero felices, divisaban a lo lejos su hogar, el pequeño módulo lunar, y sentían que llegaban a casa.



 Una casa de una sola habitación en la que comían y dormían (gracias a unas hamacas desplegables), sin ducha ni cocina (sólo un armario con toallitas húmedas y bolsas de conservas envasadas al vacío) pero con un enorme patio trasero constituido por todo un mundo polvoriento e inabarcable. Pues sí, hubo gente con casa en la Luna. Pero ahora viene algo mejor:

UNA CASA EN MARTE

  Ir a Marte... Es el segundo polo de atracción, después de la Luna,  para los soñadores -más o menos realistas- de la exploración del espacio.
  Pero ¿se puede ir a Marte? Sí, ya se puede. De hecho, para el 2017, la NASA dispondrá del nuevo vector SLS, que es como una versión moderna del legendario Saturno V. Más potente, más económico e incluso un poco más grande. De todas formas, no se podrá ir a Marte de un solo golpe, como cuando el viaje a la Luna. Harán falta numerosos lanzamientos. De hecho, todos los proyectos de viaje a Marte que se han ideado hasta la fecha tienen en común este punto. Lo primero es enviar, aunque resulte paradójico, el vehículo de vuelta, ya que el de desembarco no tendrá capacidad para elevarse desde la marciana superficie, una vez agotado su combustible  durante el viaje de ida y las maniobras de acercamiento y descenso. Habrá también que depositar en suelo marciano los módulos habitables, los almacenes de suministros y la maquinaria que los exploradores marcianos necesitarán durante su estancia. Incluso, algunos proyectos incluyen "aparcar" previamente en la órbita marciana la nave o naves de descenso para no tener que llevarla "a cuestas" durante todo el viaje desde la Tierra, diferenciando así la nave de crucero del módulo de descenso. En cualquier caso no serían necesarios tantos lanzamientos como los del viejo Proyecto Marte de Wernher Von Braun, que en 1950 soñó con 1000 lanzamientos de pequeños cohetes para construir en la órbita terrestre tres grandes cruceros interplanetarios que llevarían cada uno 70 personas más  un avión que, aterrizando en alguna remota planicie marciana, depositaría a aquellas suavemente en el planeta hermano.

domingo, 3 de noviembre de 2013

La biblioteca oculta de Zöor (XII)



  -Hay algo que siempre me ha preocupado al respecto de este asunto y que no logro entender.
  Si se supone que estas obras son el producto de una civilización superior, futura o pasada, pero de una calidad intelectual mucho más evolucionada que la nuestra, ¿por qué se dedican a describir armas de destrucción masiva y formas de hacer la guerra o provocar la destrucción y el caos?
  Sería más lógico pensar que unos seres tan refinados habrían sido capaces de superar estas "debilidades" humanas. ¿O es que acaso soy un ingenuo utopista?
  Ulrichsen se encontraba plácidamente acomodado en una poltrona junto al estanque cercano a la pequeña casita de campo que el viejo Yaroslavski poseía en las afueras de Göttingen, en las colinas cercanas al Weser, a donde este se había retirado cuando abandonó su cátedra de la Universidad por causa de su ya maltrecho estado de salud. El viejo profesor, en su silla de ruedas dormitaba frente a aquel, aunque, de alguna manera, era capaz de seguir el hilo de la conversación. Esta fue la última vez que el joven Ulrichsen visitó a su maestro en la idílica paz de su retiro. La siguiente vez que lo vio fue en su lecho de muerte.
-Debes comprender, Helmut -contestó pausadamente el maestro, como saliendo de una ensoñación- que tu utopía no siempre se cumple. El hecho de que una sociedad o civilización haya evolucionado y superado las etapas de lo que podríamos llamar las épocas oscuras, no es garantía de un respeto absoluto hacia toda criatura, especie o mundo, si se sospecha algún tipo de amenaza hacia la propia estirpe. Pero, en el caso que nos ocupa, sí es así. La raza principal de nuestro universo, la generatriz de toda la progenie que puebla esta galaxia, según hemos podido descubrir con la lectura de algunos de los textos es, como tú piensas, un escalón superior que ha quedado por encima de las debilidades y bajas pasiones de humanidades como la nuestra, pequeño brote o ramificación de la raiz principal y aún pobre e imperfecta.

miércoles, 23 de octubre de 2013

Comentarios. 2010, Odisea dos (II)

Astronave china "Tsien", vida en Europa y una peligrosa incursión en la atmósfera joviana.
Clarke predijo que en las primeras décadas del siglo XXI ya existiría un programa chino de naves espaciales tripuladas. En la imagen, el conjunto Shenzhou-Tiangong

  Terminábamos la primera parte de este articulito sobre "2010, Odisea dos..." reseñando la labor que quedaba por delante al bueno de Woody Floyd y a su colega soviético para convencer a sus respectivos gobiernos de permitir la realización de una misión conjunta a Júpiter con la participación de ambas potencias.
  El argumento principal para convencer a los políticos de ambos lados, ya predicho por Moisevitch, era que, desde la perspectiva del bloque comunista, se trataría de una misión soviética, con una nave soviética, con cosmonautas soviéticos que, por compasión, llevarían a unos pobrecitos pasajeros norteamericanos que no disponían de transporte propio. Los americanos, a su vez, se dejarían denigrar de este modo a cambio de evitar que los rusos llegaran solos a la vieja Discovery I y, quizá, descubrieran, antes que ellos, los secretos que aquella pudiera esconder sobre la malograda Misión Júpiter. Al hilo de esto, hay en el filme una memorable escena en la que Floyd se entrevista con su sucesor al frente del CNA, delante de la Casa Blanca, intentando convencerle de que realice la susodicha propuesta al Presidente en una reunión que está a punto de celebrarse. Victor Millson le dice a Floyd que prefiere embarcarse él en la Leonov y que Floyd vaya a intentar convencer  al Presidente, dando a entender que esto último es más peligroso que aventurarse en el referido viaje interplanetario. Por cierto, como curiosidad mencionaremos que en dicha secuencia aparece Arthur C. Clarke como figurante  -al estilo del inolvidable Hitchcock-, sentado en un banco próximo al de los dos personajes que protagonizan la misma, dando de comer a las palomas.

domingo, 6 de octubre de 2013

Intro XXIX



  Aparecimos en una estancia muy iluminada, con una luz lechosa que lo envolvía todo. Me mareé un poco al mirar a mi alrededor pues no había distinción entre las paredes, el suelo y el techo. Parecía que nos encontrábamos en una especie de blanca burbuja desposeída de rasgos distintivos. Sin embargo, el aire era fresco y la temperatura agradable. Sin decir palabra,  me dispuse a esperar en qué acababa todo aquello.
  De pronto, como si el cascarón en que nos encontrábamos se rompiera en mil pedazos, todo aquel envoltorio desapareció y nos encontramos literalmente flotando en el espacio. Un cielo poblado de pálidas estrellas, eclipsadas por el relumbrante cuerpo que se hallaba a nuestros pies: un enorme planeta transido de vivos colores que indicaban, como en mi añorada Tierra, la situación de selvas, mares, desiertos y, allá en los extremos, el reluciente blanco de los casquetes polares. A nuestras espaldas, dos brillantes soles, a los que no me atreví a mirar directamente, como potentes focos de un fantástico escenario cósmico, bañaban de exquisita luz aquella hermosa perla planetaria.
  Una voz que procedía de alguna parte sobre nuestras cabezas comenzó a desgranar un parsimonioso discurso del que no entendí una sola palabra, pues hablaba un idioma para mí completamente desconocido. X, sin embargo, parecía escucharlo con embeleso mientras, como yo, admiraba la sobrecogedora panorámica que se hallaba ante nosotros.
  Empezó a faltarme el aire y un asomo de ataque de ansiedad complicó aún más mi dificultosa respiración. El sentido común me decía que todo aquello debía ser una simulación, puesto que, de habernos hallado realmente flotando en el espacio sin ninguna protección, no habríamos sobrevivido ni cinco segundos, pero aquello era tan realista que mi cuerpo y mis sentidos comenzaban a desorientarse y a sentir extraños síntomas.

lunes, 30 de septiembre de 2013

Primeros vuelos humanos al espacio (III)

  Una vez resuelto el primer envite en la conquista del espacio por las potencias líderes del primer y segundo mundo del agitado siglo XX, las miradas de los ingenieros espaciales, los políticos, los militares y el público en general se volvieron, cual soñadores poetas o extasiados licántropos, hacia la torturada y brillante faz del astro lunar, obvio escalón siguiente en esa "stairway to heaven" que la sociedad tecnológica de  los inicios de la  Era de Aquarius se había empeñado en subir. Ya en los albores  de la carrera espacial el malogrado presidente JFK, consciente de la necesidad de plantear nuevas metas y conquistas a una gran nación que había recibido en sus temblorosas manos el liderazgo de un mundo desorientado, cuyas seculares heridas y desgarros no habían sido sino agrandadas por una cruel e infernal guerra mundial, lanzó el órdago de prometer que un ciudadano americano -y con él las almas y esperanzas de los restantes 200 millones- hollaría el polvoriento suelo del satélite antes de que acabara aquella década. Y además, en magnánimo gesto, ofrecería aquella conquista a la humanidad en general, para un uso pacífico, sin fronteras ni posesiones territoriales.

Placa depositada en la Luna por el Apolo XI



"I believe that this nation should commit itself to achieving the goal, before this decade is out, of landing a man on the moon and returning him safely to Earth."

  ("Creo que esta nación debe asumir como meta el lograr que un hombre vaya a la Luna y regrese a salvo a la Tierra antes del fin de esta década")


lunes, 23 de septiembre de 2013

El asombroso caso del duplicador de materia (I)





  Como tantos otros descubrimientos en la historia de la ciencia, este que vamos a describir se desencadenó por una simple casualidad.
  Una mañana de septiembre del pasado año, David Rope encontró una moneda sobre uno de los bancos de trabajo de su laboratorio particular. A primera vista esto no parecía tener nada de extraordinario. Pero, por otro lado, esa moneda no tenía por qué estar allí. Nadie más que él entraba en su laboratorio y normalmente dejaba sus efectos personales sobre una mesita a la entrada del mismo. Tomó entre sus dedos la moneda y la observó pensativo.Era una moneda corriente, de un euro, con una pequeña muesca en su canto, que se hacía evidente al pasar la yema del dedo sobre el mismo. Esto le llamó la atención. El día anterior había tenido entre sus dedos una moneda con el mismo defecto, pero estaba seguro de haberla depositado en su  portamonedas de bolsillo. Se acercó a la mesita de la entrada y, abriendo el portamonedas, extrajo todas las monedas de un euro que había en su interior, dejándolas sobre la mesa. Había tres en total. Desechó las dos más nuevas y brillantes y centró su atención en la tercera, desgastada y, como había sospechado, con una notable muesca en su canto...exactamente igual que la que había aparecido sobre el banco de trabajo. Una idea empezó a formarse en su mente: por increíble que pareciera, las dos monedas eran exactamente iguales, es decir, una era copia de la otra.
  Para asegurarse, observó las monedas con la lupa binocular. Rope quedó asombrado, cuando, al observarlas, pudo ver que todas las peculiaridades que hacen único a cada objeto, se repetían obstinadamente en ambas monedas: manchas, arañazos, zonas desgastadas...De alguna manera, alguien, quizá él mismo sin saberlo, había conseguido realizar una copia exacta de la moneda original.
  El hecho de que apareciera en su laboratorio y no en cualquier otro lugar, le llevó a pensar que tal acontecimiento podría estar relacionado con los trabajos y experimentos que se encontraba realizando actualmente. ¿Pero que relación podía haber entre la modulación de ondas de neutrinos y la duplicación de objetos?

domingo, 15 de septiembre de 2013

Comentarios. Los hijos de nuestros hijos, de Clifford D. Simak

Los hijos de nuestros hijos ("Our children's children", 1974)
Portada de la edición de Martínez Roca (colección Super Ficción). Foto: Juan M Santos

  Como a menudo ocurre en la ciencia ficción, el inicio de esta historia es un hecho sorprendente o impactante que no se explica demasiado y se deja caer para sorprender al lector. Bentley Price, que se hallaba en su jardín, tranquilamente sentado, dormitando en una butaca, tras la ingesta de un número indetermindo de cervezas- es decir, el ideal de un buen fin de semana para cualquiera de esos solitarios cascarrabias-, contempla como, de pronto, en medio del jardín -que en realidad no era suyo, pues se hallaba en la propiedad de un conocido que le había cedido la casa para unos días de descanso- aparece de buenas a primeras una especie de puerta, que se abre de la nada y por la que empieza a salir una enorme cantidad de personas, curiosamente ataviadas, que, con la decisión de quien sabe a donde se dirige, comienzan a "invadir" la propiedad. Luego averiguamos que este hecho no es único, sino que se repite en diversos lugares del país y del resto del mundo. Poco a poco se va desarrollando la trama y comprendemos que esas puertas son como túneles del tiempo por los cuales los habitantes del año 2498 huyen de su época arribando a los años setenta del siglo XX -es decir, a la actualidad de cuando fue escrita la novela-. Pero, ¿por qué lo hacen?
  Debe ser un peligro fenomenal y mortífero el que obliga a estas gentes del futuro a abandonarlo todo y aventurarse en un tiempo desconocido y primitivo. Así es: huyen de una sanguinaria raza de alienígenas invasores a los que no pueden mantener a raya por más tiempo después de 20 años de lucha encarnizada.
Esta novela, escrita en un estilo directo y sin demasiados adornos, peca a veces de prolija en la descripción de las reuniones y conversaciones de los políticos (un atribulado Presidente de los Estados Unidos y su gabinete de secretarios de estado y asesores) que no saben como afrontar esta inimaginable situación. Pero tiene el mérito, que al principio pasa desapercibido debido al ágil y aparentemente desapasionado ritmo narrativo, de que aglutina en pocas páginas un acopio de algunos de los grandes temas de la Ciencia Ficción:
  Los viajes en el tiempo. No queda muy explicado, aunque se da por hecho que es gracias a la avanzada tecnología de su época, cómo se consiguen abrir (no cerrar: esto solo se consigue mediante cañonazos (sic)) los túneles del tiempo: unas puertas de borrosos bordes dentados por los que simplemente caminando se pasa de una época a otra. Un detalle interesante en este sentido es la comparación que se hace entre las épocas de origen y destino (la nuestra) de los viajeros temporales. Dado que existe un lapso de casi quinientos años entre nuestro presente y la época (hogar temporal) de los advenedizos visitantes, el portavoz de estos compara -como para que nos hagamos una idea- dicha diferencia con la que "percibiríamos" los moradores del presente en un hipotético viaje a los tiempos de Cristobal Colón. De esta forma, precisa y arrolladora, nos equipara a aquellos constructores de barcos de madera, desconocedores aún de las verdaderas dimensiones de su propio  mundo, en contraposición a una época en que los adelantos tecnológicos como el avión, la energía nuclear y los electrodomésticos son algo de uso cotidiano. ¿Qué maravillas tecnológicas disfrutarían entonces estos visitantes del futuro?

domingo, 1 de septiembre de 2013

Intro XXVIII





  
  Observé como el animalillo iba trepando por mi antebrazo con ritmo dubitativo. A veces se paraba y comenzaba a dar media vuelta, para después reanudar el ascenso. En esta situación estuvimos durante varios minutos. Yo ya no sabía si estaba superando una fobia o a punto de caer en estado de shock. Por detrás de mí, X susurraba:

- Muy bien. Aguanta. Recuerda que solo es una prueba.

  De manera confusa, unas ideas comenzaron a formarse en mi mente: algo me decía que debía comprender que la araña no era mi enemiga, ni tampoco yo era una posible presa para ella. Si me atacara sería por el miedo que yo le provocara. Me vi de pronto transformado en el papel de animal dominador al cual el resto de seres de mi mundo temían. Era verdad, el hombre había resultado ser el peor depredador, la peor plaga y el más dañino de los habitantes de la Tierra. Comprendí, como si se me hubiera ocurrido a mí, aunque la idea era probablemente inducida, que cualquier ser tenía derecho a ser respetado en su entorno y que solo en el rol de eventual invasor, podía ser combatido.

  El animalito estaba llegando a la parte alta de mi brazo pero parecía estar perdiendo interés, ya que, al poco se detuvo y emprendió el regreso hacia su jaula. En ese momento, la imagen de la araña comenzó a vibrar y a oscurecerse. Por un momento desapareció, después se hizo visible de nuevo durante unos segundos y por fin, desapareció definitivamente.

  Así que era un holograma, pero muy bien realizado. La imagen tenía un realismo total. Me pregunté que habría pasado si hubiera intentado tocarla. ¿Habría atravesado mi mano la imagen? Pero no me había atrevido. No obstante, yo juraría que había sentido la pequeña presión de sus patitas al caminar sobre mi antebrazo.

  Una vez la prueba terminó, el cilindro volvió a hundirse en el suelo y los slatos que habían estado presentes comenzaron a salir de la estancia por las múltiples aberturas que rodeaban sus paredes. Parecía que volvían a sus ocupaciones y que habían perdido el interés por nosotros.

domingo, 25 de agosto de 2013

Noticias del espacio XV. El día en que la Tierra sonrió.



Crédito de la imagen:  NASA/JPL-Caltech/Space Science Institute.


  En esta excepcional imagen tomada el 19 de Julio de 2013, la cámara gran angular de la nave espacial Cassini, de la NASA, ha captado los anillos de Saturno y nuestro planeta Tierra con su luna en el mismo encuadre. Esta es solo una de un mosaico de 33 imágenes que cubren el sistema de anillos de Saturno al completo (incluyendo al propio Saturno). En cada toma, las imágenes fueron obtenidas con diferentes filtros de espectro hasta alcanzar un total de 323 imágenes: algunas fueron tomadas con fines científicos y otras para crear un mosaico en color real. Esta es la única toma de gran angular que contiene la imagen del sistema Tierra-Luna.
  La cara oscura de Saturno, su brillante limbo, los anillos principales, el anillo F y los anillos G y E son claramente visibles. El limbo de Saturno y el anillo F están sobreexpuestos. Las interrupciones en el brillo del limbo de Saturno se deben a las sombras de los propios anillos en el globo planetario, que impiden el brillo de la luz solar a través de la atmósfera en esas regiones. Los anillos E y G han sido aclarados para una mejor visibilidad. La Tierra, que se encuentra a 898 millones de millas (1.440 millones de kilómetros) de distancia en esta imagen aparece como un punto azul en la zona del centro y a la derecha (en la versión no glosada: unannotated version); la luna puede apreciarse como un ligero abultamiento en su lado derecho. Una flecha indica su localización en esta versión de la imagen (annotated version. Las dos son claramente visibles como objetos separados en otra composición de imágenes: PIA 14949). Los otros puntos brillantes que se aprecian en los alrededores son estrellas. Esta es solo la tercera vez en que la Tierra ha podido ser fotografiada desde el Sistema Solar exterior. La obtención de esta imagen, junto con las composiciones de pequeño y gran angular de imágenes de la Tierra y la Luna y el mosaico completo de donde estas han sido extraídas, representan un hito, ya que por primera vez los habitantes de la Tierra sabían con anterioridad que su planeta iba a ser fotografiado. Esta circunstancia permitió a gente de todo el mundo reunirse en eventos sociales para celebrar la ocasión.

martes, 20 de agosto de 2013

La biblioteca oculta de Zöor (XI): Un mundo por descubrir (I)




Lisboa, 6 de Abril de 1482

Querido y admirado amigo:

  Creo llegado el momento de haceros partícipe del proyecto que he ideado y que llevo madurando desde hace varios años. Seguramente os parecerá una locura, pero os aseguro que, después de todo este tiempo meditando sobre la posiblidad de realizarlo y habiendo reunido toda la información que he podido para apoyar la viabilidad de dicha empresa, estoy casi convencido de poder llevarlo a cabo.
  No obstante, creo imprescindible contar con vuestro apoyo y consejo dado que sois mucho mejor conocedor que yo de las disciplinas científicas que se ven implicadas en su realización.
  Antes de revelaros mis intenciones y para que no os escandalicéis por mi osadía o ignorancia, os pondré en antecedendentes de las averiguaciones que he realizado y que, como antes he indicado, me han reafirmado en la posibilidad de realizar dicha empresa. Por supuesto, espero de vos que, si descubriérais algún error de bulto o inexactitud en mis apreciaciones, me lo comunicaráis lo antes posible para sacarme de mi confusión.
  En primer lugar, no creo decir nada nuevo si afirmo que, a pesar de las creencias y leyendas populares, basadas sobre todo en antiguas mitologías sin ninguna base empírica, hoy en día no se puede dudar de la esfericidad de nuestro mundo. Ya lo dijeron muchos sabios de la antigüedad como Parménides, Hesíodo o Pitágoras. Pero fue Aristóteles quien justificó ampliamente esta teoría fundamentándola en hechos tangibles como la redondez de la sombra terrestre que se aprecia en los eclipses lunares y el hecho reportado por muchos viajeros de la época que observaron, cuando se desplazaban hacia el sur, la aparición en el cielo de estrellas que no eran visibles desde latitudes más altas.

domingo, 11 de agosto de 2013

Comentarios. 2010, Odisea dos (I). Radiotelescopios gigantes y naves a la deriva



  


  Tengo por costumbre releer, en los ociosos días veraniegos, algunos de los libros de ciencia ficción que, en su momento, me fascinaron o, al menos, despertaron en mí algún interés. Repaso, pues, la inolvidable 2010, Odisea Dos, del maestro Arthur C., secuela de la hasta ahora no superada -bajo mi humilde punto de vista- , "2001, una odisea en el espacio", ampliamente comentada y elogiada en este sitio.
  Uno de los aspectos que más llamó mi atención, ya en la primera lectura, fue el buen trabajo de transición y continuidad realizado por el autor para que ambas obras -original y secuela- tuvieran un cierto sentido de unidad y coherencia. Algo difícil ya que durante muchos años los padres de la "proverbial buena película de ciencia ficción" insistieron en que esta era una obra cerrada y completa. Pero la presión de un público ávido de respuestas y unas compañías editoriales ávidas de ganancias pudo más que la vieja convicción y determinaron que el veterano Arthur claudicara y accediera a escribir la dichosa secuela. Y a fe que no lo hizo mal del todo. Hasta el punto de que le cogió gusto y escribió otras dos (2061, odisea tres y 3001, odisea final) que quizá ya no tuvieron tanto impacto ni tanta calidad. Pero en fín, esto hace aumentar el cúmulo de anécdotas y leyendas en torno a lo que fue una de las obras primordiales (insisto: no solo de la SF, sino de la literatura y el cine en general) del pasado siglo XX.
  No pienso lo mismo, sin embargo, de la película que se basó en la novela (2010: The Year We Make Contact, Peter Hyams, 1984), que, siendo un film correctísimo y que se ve con comodidad y agrado, y que reune muchas de las características del buen cine de ciencia ficción con una narrativa fluida, unos efectos especiales o visuales moderados y acordes a la trama, etc...falla precisamente en esa sensación de continuidad con la obra precedente. De hecho, una de las críticas que personalmente expresé tras un primer visionado, allá por su estreno, era que la estética del film era demasiado actual (con respecto a  lo que era la astronáutica de la época, pareciendo por ello que se reflejaba una época más antigua que la del film primigenio, en lugar de posterior al mismo. De hecho, si en la ficción solo habrían transcurrido nueve o diez años, los cambios estéticos no deberían haber sido tan drásticos (me refiero al diseño y ambientación de naves, trajes de astronauta, vestuario y atrezzo en general. También eché de menos, por supuesto el que una vez abordada la Discovery por la tripulación internacional del la Leonov, no apareciera la gran sala centrífuga (solo aparecen la cala de las cápsulas y la cabina de mando). Comprendo que hubiera sido muy dificil reconstruirla, pues la original se habría deteriorado o perdido, pero quizá habría merecido la pena para reconquistar ese sabor que solo “2001…” tuvo.

domingo, 4 de agosto de 2013

Intro XXVII



    Cuando desperté, me llevé un sobresalto mayúsculo y creí que me precipitaba al vacío. Instintivamente, mis manos buscaron algo a lo que asirse pero, rápidamente, la lucidez vino en mi auxilio y comprendí que, evidentemente, no caía, que algo me sujetaba. Miré a mi alrededor y entendí la causa de mi primer sobresalto. Me hallaba tendido de bruces dentro de una especie de cubo de un material transparente, suspendido sobre la vasta cavidad central de aquella cueva a la que una serie de caprichosas circunstancias me habían llevado. El cubo parecía flotar ingrávido en las alturas, pues no se observaba ningún mecanismo que lo mantuviera en aquella posición. Me incorporé a medias y ví a X acuclillado junto a una de las aristas del cubo, de espaldas a mí.

  -Eh, ¿qué ha pasado, qué hacemos aquí?

  Sin volverse, me respondió:

  -Estamos detenidos, o arrestados, como decís vosotros. Has cometido lo que podríamos llamar una falta grave, una acción insultante para con nuestros soberbios anfitriones. Pero me parece lógico. No te puedes presentar en casa de alguien y liarte a mamporros.

  -Yo no me he liado a mamporros -interrumpí con vehemencia-, simplemente sentí miedo.

  -No. Sentiste asco. Ya sabías que no había motivo para el miedo, pues viste que a mí no me pasó nada. El problema es la repugnancia que te producen estos seres. Y ellos lo han notado. Y se han sentido insultados.

  - No puedo evitarlo. Son como arañas. Y en mi cultura, la fobia a las arañas es algo muy habitual -repuse a modo de defensa-.

  - Siempre tan provinciano y egocéntrico. ¿Crees que al Universo le importan vuestras estúpidas fobias culturales? Cuando uno se adentra en el Cosmos debe abandonar todas esas tonterías. Estas criaturas son más inteligentes y evolucionadas que tú y que yo. Por eso dependemos de ellos para ciertas tecnologías. La clave del progreso es la colaboración entre las distintas razas y especies, pues cada una ha hallado soluciones independientes para situaciones diferentes. Ya te he hablado en otras ocasiones de la enorme diversidad de seres que acoge la galaxia. Y tienes que aprender a convivir con todos ellos, independientemente de su aspecto físico...

miércoles, 31 de julio de 2013

Supertierras a diestro y siniestro


Un planeta o muchos planetas
  Durante mucho tiempo se creyó que la Tierra era plana, que era el centro del Universo y que el cielo no era más que una bóveda que la cubría. Todo esto impedía plantearse la posibilidad de vida en otros mundos ya que solo existía el concepto de mundo único, si bien hubo algún que otro imaginativo genio, como Luciano de Samosata que ya en tiempos del Imperio Romano describió en su Historia Verdadera, a unos selenitas que, entre otras cosas, hilaban metales, se ponían y quitaban los ojos a voluntad y luchaban, bajo el mando de su emperador, contra los caballeros hormiga. Otra de sus obras, de corte similar, es Icaromenipo. Se dice, por ello, que Luciano es uno de los abuelos de la Ciencia Ficción.
  Con la teoría copernicana o heliocéntrica, la idea del mundo cambió un poco y algunos pensadores optimistas llegaron a creer que si la Tierra no era más que un planeta y ya se sabía que en el cielo existían otros planetas, nada menos que cinco –por aquel entonces solo se conocían los observables a simple vista, es decir, hasta Saturno- era probable que otras razas, humanas o no, habitaran dichos mundos. Pero la astronomía moderna, apoyada por la astronáutica, reveló que  dificilmente se podía esperar que fueran capaces de albergar vida los otros planetas de nuestro Sistema Solar.

La búsqueda de exoplanetas
  Convencidos, pues, de que la Tierra era el único ejemplo de planeta habitable que teníamos a mano, se estipularon una serie de criterios por los que un planeta tendría posibilidades de haber dado origen a la vida o, en su defecto, reunir condiciones de habitabilidad para permitir una eventual colonización. Se inició por tanto, a finales del pasado siglo, con el arsenal de observación astronómica de que se disponía, la búsqueda de exoplanetas, o planetas extrasolares, que reunieran esas condiciones, a saber: encontrarse en la zona de  habitabilidad,  es decir,  ni demasiado lejos ni demasiado cerca de su sol, poseer una masa suficiente para retener la atmósfera pero no tan grande como para convertirse en un gigante gaseoso, y disponer de una corteza rocosa que pueda sustentar la proliferación de especies vivas y servir de lecho al agua en estado líquido.
  Se buscaron, por tanto, planetas similares a la Tierra, pertenecientes a sistemas cuyo sol fuera igualmente similar al nuestro, es decir una enana amarilla tipo G2. Pero parece ser que no se encontraron muchos ejemplos. O quizá no supimos buscarlos. De nuevo, la vieja duda planeando sobre el insconciente colectivo: ¿es la Tierra, y por ende, la Humanidad, un caso singular debido a una serie de afortunadas coincidencias? Un pensamiento muy cómodo: no hay que preocuparse de hipotéticas invasiones extraterrestres, dispondríamos de todo el Universo para nosotros y, además, este argumento sería muy útil para aquellos tradicionalistas religiosos que insisten en una idea de Dios volcado en la gestión de esta pequeña mota de polvo de un perdido rincón de la galaxia.
  Pero al mismo tiempo, una idea devastadora: ¡Qué inmensa soledad!

viernes, 26 de julio de 2013

He visitado a Sonia Ivanova en Ganímedes

  Acabo de regresar a casa. He visitado a Ksenyia Ivanovna Ivanova en Ganímedes.
  El crucero transolar de KOCMOФЛОТ arribó a la estación  Nueva Mir a las 9.00 GMT. Allí, casi sin tiempo para tomar un té, embarqué en el transbordador Tupolev 2000, que, en un par de horas, nos dejó suavemente en la pista principal de Sheremetyevo. ¡Moscú, por fin! Cuanto te he echado de menos. Pero no iba a quedarme, ya volvería al final del verano. Aún me quedaban unos días de vacaciones para pasar en la dacha de mi familia, en un bello paraje a unos treinta y cinco kilómetros al sur de Moscú, al otro lado del Pakhra. El tío Anatoly, como siempre tan atento, me ha dejado la despensa llena, en previsión de mi llegada. Me tomaré este tiempo para descansar y meditar.

  Sonia Ivanovna es una mujer impresionante. Desde que el pasado verano hicimos juntos un viaje por varios países de  Europa, no he podido dejar de pensar en ella. Su imponente belleza eslava –alta, esbelta, cabellera rubia, ojos verdes, bellas facciones- se combina de manera cautivadora con una inteligencia prodigiosa y un tesón en el trabajo que le ayudan a alcanzar cualquier meta que se proponga. Como directora del Observatorio Joviano de Ganímedes ha demostrado una capacidad de liderazgo y organización que ha llevado a aquel Instituto a convertirse en uno de los mejores en su campo en todo el Sistema Solar. Sé que le caigo bien. Cada vez que nos vemos, su cara se ilumina con una preciosa sonrisa. Quizá aún me tiene cierto cariño. Pero, últimamente creo que está demasiado absorta en su trabajo. 
  He visitado a Sonyia Ivanovna para tantear la posibilidad de que algún día no muy lejano regrese a la Tierra y podamos retomar nuestra relación.
  Pero mi impresión, después de esta visita es que, probablemente, se quedará allí mucho tiempo.
 


lunes, 22 de julio de 2013

Primeros vuelos humanos al espacio (II)



El Proyecto Mercury

  A diferencia de los herméticos responsables del programa espacial soviético, del que se han mantenido secretos hasta época reciente, sus homólogos americanos publicitaban ampliamente cada paso que daban en la preparación de su salto al espacio. Los gestores del programa espacial de Estados Unidos sabían que sin el apoyo de la opinión pública, de los medios de comunicación y de los políticos, nada era posible en aquella gran nación.
  Por ello supimos en su momento de la selección de los primeros siete astronautas (the Mercury Seven), de los nueve nuevos (the new nine) y así, de todas las promociones de aspirantes a viajeros espaciales. Nos enteramos también de algunas anécdotas, muy bien referidas en ese estupendo film de Philip Kaufman “Elegidos para la Gloria” (The right Stuff, 1983) basado en el libro de Tom Wolfe, como las discusiones de los astronautas con los ingenieros que, obsesionados por la seguridad, pretendían maniatarlos sin margen de acción en la seguridad de una acolchada y claustrofóbica minicápsula. Aquellos, sin embargo, reivindicaban su condición de pilotos y ello obligó a dotar a las cápsulas de mandos para el guiado manual (aunque los automatismos respondieron satisfactoriamente en general, hubo momentos en que fue necesario el control manual).

  El grupo original era, como ya se ha dicho, de siete astronautas, pero solo llegaron a volar seis en el proyecto Mercury, ya que uno de ellos, Deke Slayton, no superó las definitivas pruebas médicas por una enfermedad cardíaca. Slayton fue una especie de jefe de personal para los astronautas durante más de una década, hasta que, años más tarde, recibió el alta médica y pudo incorporarse al histórico vuelo Apolo-Soyuz, alcanzando, por fín, el espacio y la anhelada condición de astronauta.

miércoles, 17 de julio de 2013

Noticias del Espacio XIV. "Earthrise"



"Salida" de la Tierra (Earthrise)

Image Credit: NASA

  El Apolo 8, primera misión tripulada a la Luna, entró en la órbita de nuestro satélite la Nochebuena de 1968. Esa noche, los tres astronautas a bordo de la nave - Comandante Frank Borman, Piloto del Módulo de Mando James Lovell y Piloto del Módulo Lunar William Anders- realizaron una transmisión en directo desde la órbita lunar, en la cual mostraron imágenes de la Tierra y la Luna tal como se veían desde su nave. Lovell dijo: "Esta vasta soledad es sobrecogedora y te hace darte cuenta de todo lo que tienes allá en la Tierra".
  Terminaron la transmisión leyendo por turnos pasajes del Libro del Génesis.


Saber más

viernes, 12 de julio de 2013

La Biblioteca Oculta de Zöor (X)



   
  -El Proyecto Manhattan nos permitirá ser los primeros en disponer de armas nucleares, pero se trata de una carrera contra reloj, ya que rusos y alemanes estan involucrados a su vez en investigaciones similares.
  “Por otra parte, las informaciones que nos llegan de nuestros infiltrados en Peenemünde, nos alertan sobre grandes avances en la puesta a punto de cohetes o, como los llaman allí, bombas volantes”.
  Uno de los hombres sin rostro hablaba pausadamente, desgranando con lenguaje preciso y sin inflexiones el informe que su interlocutor estaba ávido de escuchar. La habitación, deliberadamente mantenida en casi total oscuridad, protegía el anonimato de ambos hombres. Estos  tenían un perfecto conocimiento mutuo de sus actividades y trabajos y se habían entrevistado en ocasiones anteriores, pero nunca habían mostrado su rostro uno al otro, ni dado a conocer sus nombres verdaderos. En caso de caer en manos enemigas, sería imposible que se delataran. Solo podrían dar un nombre en clave.
  El informador continuó hablando:
  -Los aliados, por tanto,  dispondrán de bombas atómicas que tendrán que ser lanzadas desde bombarderos convencionales, con el riesgo que ello implica. Pueden ser detectados y derribados. Ello obligará a seleccionar blancos no demasiado relevantes desde el punto de vista militar, lo que provocará un elevado número de bajas civiles. Esto puede dar lugar a  un debate político que perjudicará nuestra imagen.
  “Pero el peor escenario posible es el siguiente:
  Según parece, los alemanes pronto estarán en disposición de bombardear objetivos aliados desde las costas francesas con las V1 y V2: Londres y todo el sur de Inglaterra, a  apenas 300 km, están a su alcance. Y el siguiente paso será el misil intercontinental. Esta guerra va a ser muy larga. La Alemania nazi sacrifica a decenas de miles de jóvenes reclutas para conseguir tiempo, para prolongar la guerra hasta tener a punto un arma definitiva. Inalcanzable por los medios interceptores habituales el A9/A10, un supermisil de dos etapas, podría alcanzar Nueva York (y probablemente San Francisco, lanzándolo desde Japón) provocando no solo daños, sino también el pánico en la sociedad americana. Con ello quizá podrían  ganar la guerra. Pero de lo que no cabe duda es de que si, además, consiguen la bomba nuclear, nada podrá impedir su victoria”.
  “En la Biblioteca oculta hay libros que muestran como fabricar este tipo de armas y otros muchos.

domingo, 7 de julio de 2013

Comentarios. Aquellas viejas series.1. Perdidos en el Espacio (II)



  Desde mi, a la sazón, infantil punto de vista, uno de los logros formales  más vistosos de la serie fue el diseño del robot B9 que, al igual que el personaje del Dr. Smith, acaparó un inesperado  protagonismo en la serie. Además, al igual que aquel, fue dotado de una ambigua dualidad que le hacía temible y amistoso al mismo tiempo, ya que con sus poderosas cualidades, igualmente podía defender a sus compañeros humanos de los más tremendos peligros que provocar situaciones desesperadas.  En cuanto al diseño, como todo en la serie, se optó por lo económico y utilitario. El robot debía ser una mole metálica pero no necesariamente antropomorfa, como su más directo precedente, el “Robby” de “Planeta Prohibido”-que por cierto, también realizó un cameo en un episodio de esta serie-. Se ahorraban así las dificultades para realizar articulaciones de brazos y piernas y para mover de manera más o menos verosímil el conjunto. Nuestro robótico amigo, por tanto, estaba constituido por una especie de enorme cacerola cilíndrica sostenida por una piernas más o menos rígidas rematadas por unos pies a modo de patines rodantes. Como colofón, en lugar de cabeza, un cerebro transparente y luminoso, en forma de seta, emitía incesantes destellos, mientras los brazos eran unos meros tubos extensibles acabados en garras. Recuerdo que uno de mis pasatiempos favoritos cuando aparecía el robot en alguna secuencia, era imaginar como demonios habían acomodado dentro de ese estrambótico artefacto al actor que daba vida al cibernético personaje. Todo ello acompañado por una voz con acento mecánico –el paradigma de lo que en aquellos tiempos pensábamos que debía ser una voz artificial, hasta que HAL 9000 nos demostró que una máquina puede hablar con la corrección y elegancia de un educado caballero- que quizá hoy nos parecería risible, daba al conjunto un aire enigmático y sorprendente que casaba muy bien con la estética de la serie.



¿Un platillo volante?
  Dado que por aquel entonces ya existían los cohetes como una realidad cotidiana y ya se conocían sus limitaciones, la ciencia ficción de la época no recurría ya a ellos para representar los largos desplazamientos hiperlumínicos que exigían los guiones. Había que inventar algo mejor. Así, naves como la Enterprise de Star Trek, eran un desafío a los primitivos diseños de la década anterior. Pero en Perdidos en el Espacio, como ha quedado dicho en ocasiones anteriores se planteaba siempre un compromiso entre lo original y lo económico. Resultado: una nave sencilla, de forma simple y que podía albergar una fabulosa fuente de energía que no requiriera mucho espacio. Además, escénicamente era mucho más práctico para el rodaje un escenario circular y amplio.

miércoles, 3 de julio de 2013

Intro XXVI



  Los slatos, miembros de un pueblo cazador y más tarde conquistador del cosmos, habían evolucionado hasta convertirse en genios de la astrofísica y la biología molecular, pero su aspecto seguía siendo tan terrible y fiero como siempre …
  Medité sobre el hecho de la variedad de formas y fisonomías de los seres vivos en el Cosmos, algo que ya conocía por experiencia, pero que, además, siempre había intuido, ya que como predijeron algunos visionarios, la gran diversidad de condiciones y circunstancias en el Universo habrían provocado multitud de soluciones evolutivas diferentes para lograr adaptaciones exitosas.
  Medité sobre la tolerancia y la aceptación del otro aunque fuera distinto, signo de evolución y progreso ideológico.
  Pero había algo contra lo que no podía luchar: la repugnancia o los miedos irracionales, provocados en la psique por no se sabe muy bien qué mecanismos; las fobias, bien estudiadas en la psicología moderna.
  Pero mi aversión hacia las arañas, cosa que le ocurría a mucha gente, había quedado arrinconada en algún recodo de mi mente desde que era niño y nunca me volví a preocupar por ello, ya que difícilmente iba a afectarme en mi civilizada y organizada vida de adulto. Sin embargo, ahora tenía que enfrentarme a este miedo si quería salir con bien de aquella situación.
  Permanecí junto a X en el centro de aquella polvorienta estancia, bañada de una luz espectral que procedía de algunas aberturas del techo. Las piernas me tembablan pero pude mantenerme sereno junto a X, quien no parecía sentirse demasiado impresionado por aquel ser cuatro veces más grande que un hombre y que, cómodamente aferrado a la pared con sus ocho peludas patas, nos miraba mientras babeaba plácidamente haciendo chasquear sus afilados quelíceros. Pensé que mientras nos mantuviéramos a cierta distancia podría dominar mi pánico, pero tras detectar algunos movimientos a mi alrededor con el rabillo del ojo, comprendí que estábamos siendo rodeados por un montón de nuevos individuos. Claro, la familia al completo salía a recibir a los visitantes. Quizá para apreciar sus cuerpos tiernos y jugosos. Comencé a marearme pero, sacando fuerzas de flaqueza, me mantuve firme. Oí decir a X, con su habitual tono opaco e indiferente:

domingo, 30 de junio de 2013

Agujeros Negros



   Mi colega J.A. me alertó sobre la reciente publicación en algunos diarios digitales de varias noticias –bastante llamativas- sobre agujeros negros. Al parecer estamos rodeados –sitiados más bien- por un número indeterminado de ellos, que podría ascender a dos mil, los cuales se encontrarían estratégicamente situados a lo largo del perímetro de nuestra galáctica patria, la Vía Láctea. Según Raskhov y Madaul, de la UCSC (California), durante el proceso de formación de galaxias se habrían producido numerosas colisiones entre ellas que habrían podido provocar perturbaciones gravitacionales de tal magnitud que habrían arrancado a los jóvenes agujeros negros de su ubicación cercana al centro de la galaxia, despidiéndolos hacia el exterior de la misma. Pero esto no es más que una conjetura apoyada en una simulación informática.

  Más interesante me parece otra noticia según la cual, científicos de otra universidad californiana –Santa Bárbara- han detectado un agujero negro que, al contrario de lo que hasta ahora se creía, es capaz de expulsar materia, en lugar de únicamente absorberla.

   La reseña viene acompañada de una espectacular imagen artística, que reproducimos, para ilustar lo que sería una nueva perspectiva sobre esta curiosa especie de la fauna cósmica.
 
Entorno de un agujero negro supermasivo en el centro de la galaxia NGC 3783. Crédito: ESO/M. Kornmesser.

  Según lo comentado anteriormente, los agujeros negros parecen ser algo habitual y frecuente en el Universo; cada galaxia estaría dotada de un buen número de ellos y existirían desde el principio de los tiempos. Pero realmente, ¿qué sabemos de los agujeros negros?


La vida de una estrella

miércoles, 26 de junio de 2013

Reo futuro

  Estoy anclado a este mundo y estoy anclado a este lugar. Me he convertido en un ser adimensional. No puedo desplazarme en el espacio. En cuanto intento dar un paso al frente, un muro de opresión y soledad envuelve mi mente, como si, temeroso,  me asomara a un páramo de oscuridad y nada. La oscuridad y la nada. Mis enemigos. No puedo dar un paso al frente pero tampoco retroceder. Ni caminar hacia un lado u otro, como si estuviera encerrado en un círculo de fuego. En una ocasión, hace mucho tiempo, intenté elevarme y volar, como hiciera antaño junto a  mis añorados congéneres. Pero mi esfuerzo fue inútil. El don del vuelo me había abandonado. Por tanto, no un círculo sino una burbuja, constituye mi encierro, mi translúcida cárcel, mi condena etérea.
  Estoy por tanto, condenado, aunque no recuerdo muy bien mi falta o mi pecado, en este ínfimo trozo de un mundo que no se me permite explorar. Unas invisibles cadenas me sujetan firmemente en este cautiverio como a los antiguos condenados a los que se dejaba morir de hambre y desesperación, colgados de los húmedos y ásperos muros de alguna inmunda celda. Observo cada día el sol azul que recorre el cielo en un suspiro, perseguido un poco más tarde por su rojo compañero. Día azul y día rojo. Luego la corta noche. He pasado la estación del frío innumerables veces, así como el calor, el viento y el desaliento de las noches de tormenta cuyos chispazos rivalizaban en fulgor con los diurnos astros.
  Pero recientemente he descubierto una cierta capacidad de movimiento. Un día, pensando en los verdes valles de mi mundo de origen, en los frescos regatos que bañaban cada rincón del fértil terreno que me vio nacer, en los elegantes pináculos de nieves perpetuas que bordeaban la tierra de mis ancestros; de pronto me sentí transportado en una inconmensurable sensación de delirio, de mareo, de suave desplazamiento. Mantuve fuertemente cerrados los ojos temiendo ser víctima, al abrirlos, de cualquier horrible alucinación que me hiciera enloquecer, pues no podía poner en duda que me había movido en algún sentido. Meditativamente deduje, pues era innegable mi imposibilidad de desplazameinto espacial, que el viaje se había producido en el tiempo. Y quede convencido de que me hallaba en el mismo lugar pero, quizá, a unos días en el pasado o en el futuro, o quizá a eones de distancia temporal.


  Tentativamente, abrí los ojos y paseé una temerosa mirada a mi alrededor. Me encontraba ciertamente