domingo, 30 de septiembre de 2012

Un regalo para Leonardo. 2ª parte

   La biblioteca oculta de Zöor VI (2)
     
    - ...Un regalo que creo que os gustará, ya que tenemos conocimiento de vuestro interés por las  máquinas voladoras...
  - ¿Cómo decís? ¿Acaso en vuestro lejano reino habéis descubierto los secretos del vuelo? ¿Acaso disponéis de máquinas voladoras? -repuso Leonardo, presa de la excitación.
  - Os sorprenderíais, querido maestro, si supiérais hasta que punto es eso cierto. Solo os diré que, de hecho, no podríamos haber llegado hasta aquí si no fuera por nuestras máquinas voladoras.
  Leonardo no salía de su asombro. Por un momento pensó que aquellos dos estaban locos o que le estaban tomando el pelo. Pero, dado su interés en el tema, se mantuvo a la expectativa para conocer la propuesta de sus excéntricos clientes.
  - Ahora, si no os importa, nuestros sirvientes cargarán los cuadros en uno de nuestros carruajes y vos, si sois tan amable, nos acompañaréis hasta un lugar donde os haremos entrega de vuestro regalo.

jueves, 27 de septiembre de 2012

El amanecer del hombre


 Comentarios. 2001, odisea espacial. X. El Amanecer del Hombre

Africa oriental. Año 4.000.000 a.c.

  Una serie de cambios climáticos, que se traducen en fuertes aumentos de las temperaturas, está provocando la conversión de antiguas zonas boscosas en sabanas, produciendo una relativa desertización del medio. El agua escasea. Los antiguos cursos continuos y masas lacustres se han visto reducidas a inconstantes arroyuelos y pequeñas charcas que sobreviven a la evaporación en las escasas zonas umbrías. La estación de lluvias se reduce ya  a solo unas pocas semanas al año.
  En este medio, los ociosos primates que habían medrado a la sombra de junglas cargadas de frutos y bayas estan en franco retroceso, replegándose a zonas ecuatoriales.

video


  Sin embargo, algunas de estas criaturas están experimentando un salto evolutivo que desembocará en el género conocido como australopitecos, unos primates que llevan la semilla de la evolución del hombre ya indeleblemente marcada en sus genes. Pues la presión ambiental está seleccionando mutaciones que producen individuos con menos pelo y una mayor dotación de glándulas sudoríparas, lo que les hace más adaptables a las nuevas condiciones. El pelo como elemento termorregulador pierde su eficacia a partir de ciertas temperaturas y se convierte en un estorbo. La relativa desnudez, que se habrá generalizado dentro de un millón de años, acompañada de una mayor presencia de glándulas sudoríparas -quizá por reconversión de los folículos pilosos vacíos- es más efectiva para la refrigeración corporal en medios calurosos.

lunes, 24 de septiembre de 2012

Intro XVII


  Mientras se volvía a cerrar en torno a nosotros la cortina de oscuridad que me indicaba que estábamos viajando de nuevo, un montón de ideas bullían en mi cabeza. X ya me había hablado de errores en nuestra sociedad como la pervivencia del gregarismo y la  violencia, que habían cumplido una función importante en el desarrollo de la especie, pero que pertenecían a momentos evolutivos ya superados. Sin embargo, aún no habíamos sido capaces de despojarnos de ellos. Ahora, unos pequeños cangrejos me enseñaron que una sociedad que verdaderamente funcione sin conflictos ni tensiones debe estar formada por iguales, sin jefes ni líderes. Es cierto, pensé, que a lo largo de nuestra historia los grupos humanos siempre habían necesitado el gobierno o control de un líder o grupo de ellos. Quizá porque nuestro propio individualismo nos impedía colaborar eficientemente y necesitaba ser contrarrestado por normas o leyes que recondujeran nuestra actitud hacia la utilidad al grupo. O, simplemente, por el látigo del tirano que nos ponía a su servicio. Y ahí podía estar una de las claves: como sugirió Platón y remachó Lord Acton "el poder corrompe...", y esa necesidad de un líder que nos "obligue" a dar algo a la sociedad se puede subvertir en la pesada carga de un líder que nos exija darle algo -o todo- a él mismo. Claro que ese líder individual, personificación de la tiranía, que  a lo largo de la historia se metamorfoseó en emperador, señor feudal, monarca divino y abosoluto, otra vez emperador, dictador, presidente corrupto...y toda esa fauna política individualizada en una sola persona, era relativamente fácil de derrocar, como realmente se acabó haciendo en las sucesivas revoluciones, algaradas o simplemente matanzas...
  Sin embargo, la política moderna concibió un nuevo estilo de líder basado en el poder económico y el engaño financiero en el que el mando político estaba en poder de una hidra de muchas cabezas contra la que el desfasado revolucionario de turno, como un obtuso Heracles que no dispusiera de la ayuda de un Yolao, no podía sino desesperarse en un vano e interminable intento.

sábado, 22 de septiembre de 2012

Deambulo por una calle


Deambulo por una calle. Su nombre, qué más da. Me cruzo con gentes y prisas, sus ropones ondulantes, su vaivén al caminar . No los miro a los ojos. Solo son sombras que vienen y van.

  Piso el húmedo suelo que refleja neones y penas, y un cielo sonrojado en su oscuridad, ahíto de noches negras.  Camino con ligereza, sin saber cuál es mi meta. Deambulo por esa calle, luego por otra y otra más. No hallo el lugar que busco, no está en esta ciudad.

  Sus gentes, mis coterráneos, son extraños, sin embargo, para mí. No parecen haber crecido conmigo, son de otra época; injertados a mi lado, cual si hubieran brotado ayer, no comprendo su cometido en esta historia, su papel. Me parecen fantonches hueros, capas sin sustancia, trajes sin relleno.
  Esos títeres que se interponen en mi vivo caminar.

  Alcanzo una plaza. Me detengo, maravillado.Todo me da vueltas en su geometría circular. Es un sitio sugerente, centro ideal, confluencia de la historia, sus personajes, sus afanes. Pero no, no es el lugar. Un momento congelado y, otra vez, a rodar.

  Yo soy el fantoche, el títere, el bufón de los sueños que sueña la manada proverbial que habita esta metrópoli que, algún día, habré de abandonar.

 Deambulo, ruedo, camino, por las venas de la urbe que me ha visto zozobrar. Mis recuerdos yacen marchitos en las calles de esta ciudad.



Otros relatos publicados:
El día que me abandonaron
Mis pensamientos
Un gato llamado leyendas de Marte

martes, 18 de septiembre de 2012

'Forbidden Planet' and 'The Tempest'


El Planeta Prohibido y la Tempestad

 "Planeta Prohibido" (Forbidden Planet) es un interesante y correcto film del año 1956 con el que, además de entretener al público, se pretendía participar en el proceso de dignificación del género de la ciencia ficción, intento en el que también colaboraron otras memorables cintas de la misma década como "Con destino a la Luna" (Destination Moon, 1950), "Ultimátum a la Tierra" (The day the Earth stood still, 1951)  o "Regreso a la Tierra" (This island Earth, 1955), si bien este proceso no culminaría hasta la siguiente década, con la obra maestra de todos los tiempos "2001, Odisea del espacio" (2001, A Space Odyssey).



  Para dotar al guión de cierto lustre literario, se  busco inspiración en la obra de uno de los grandes maestros de la Literatura Universal. Así, los guionistas( Cyril Hume, Allen Adler e Irving Block ) tomaron como modelo  "La Tempestad", de William Shakespeare. Esta obra reunía varios elementos muy apetitosos para una historia de fantasía y ciencia ficción, como los viajes por mar y el arribo a una isla desierta, fácilmente extrapolables a un viaje espacial y la llegada a un planeta lejano; el uso de la magia como elemento dominador de voluntades y circunstancias, papel que en el film es representado por la avanzada tecnología de una extinta civilización y, como no, la lucha del hombre contra sus demonios, que en el drama de Shakespeare culmina en un final bondadoso en el que hacen su aparición el perdón, el amor y la restitución del honor, pero que en el film, dado el cariz épico que va desarrollando la narración, acaba en tragedia, con la inmolación del protagonista como solución para exorcizar esas fuerzas ocultas que surgieron de una caja de pandora que, según la moraleja típica de la época, nunca debió abrirse.

  En "La Tempestad", un hombre traicionado, Próspero, legítimo Duque de Milán, se halla desterrado en una isla desierta junto con su hija Miranda.



  Con la ayuda de los ejércitos de Alonso, rey de Nápoles, a quien promete vasallaje, Antonio, hermano traidor, despoja de su ducado a un Próspero más interesado en el estudio de las ciencias ocultas y las artes mágicas que en sus obligaciones políticas. Encerrado en su magnífica biblioteca, no se percataba de la conjura que se cernía sobre él. Apresados y más tarde abandonados a su suerte en un precario bote, Próspero y su pequeña hija Miranda hubieran perecido en alta mar de no ser por la ayuda de Gonzalo, viejo consejero en el que aún quedaba el rescoldo de una antigua lealtad. Este les facilitó un viejo barco, algunos víveres y unos pocos libros rescatados de la biblioteca del depuesto Dux. En aquel cascarón consiguieron recalar en una isla deshabitada donde se establecieron y vivieron apartados del mundo hasta el momento en que, habiéndose convertido Miranda en una hermosa joven, Próspero empezó a ejecutar la venganza urdida durante sus años de aislamiento.

  Aprovechando que su hermano y el Rey de Nápoles, sus grandes enemigos, volvían de Túnez, después de haber asistido a la boda de la hija de Alonso con el rey del país africano, Próspero, haciendo uso de sus artes mágicas y ayudado por una especie de genio o duende llamado Ariel, al que consiguió poner a su servicio tras liberarlo de su encierro en un tronco de árbol, desató una gran tempestad, que hizo zozobrar el barco y aproximarlo a la isla, a cuyas playas arrastraron las olas a los náufragos. En el barco, además de Antonio y Alonso, se encontraban Fernando, el hijo de este; Gonzalo, el mencionado consejero y otros nobles y personajes menores. El sortilegio producido por Próspero y ejecutado por Ariel, hace que, sin daño para nadie, sean arrojados a la playa todos los personajes mencionados, excepto Fernando, al que creen muerto, pero cuyo destino es muy distinto, ya que, tras llegar ileso a otro punto de la playa, es llevado  a la presencia de Próspero y Miranda, quedando al punto enamorado de la joven, sentimiento correspondido por esta, la cual,  sin haber conocido a otro hombre que su viejo padre, queda prendada por los encantos del joven caballero.

sábado, 15 de septiembre de 2012

La teletransportación es el futuro

  Dicen que los científicos han conseguido teletransportar un fotón. Es decir, llevar una partícula, de forma instantánea, de un sitio a otro. De hecho llevan varios años haciéndolo -y yo sin enterarme-. Primero, a través de un par de kilómetros. Hace poco, los chinos consiguieron teleportar una particula a 97 kilómetros. Pero recientemente, un grupo de científicos europeos batieron este record enviando un fotón a 143 kilómetros de distancia, concretamente entre las islas canarias de Tenerife y La Palma. Después, leyendo con más detenimiento, me entero de que  la partícula en sí no se movió, sino que transfirió sus características cuánticas, sea esto lo que quiera que sea, a otra partícula -situada en el otro extremo del experimento- haciendo de ella un doble exacto de la primera. La partícula en concreto era un fotón. El fotón es muy apropiado para estos experimentos, pues carece de masa. Es, al mismo tiempo partícula y onda, y transporta la radiación electromagnética, como por ejemplo, la luz visible.



  Imágenes de la sala de teleportación de la Enterprise. En el centro, teletransportación fallida.

  Pero, para empezar, ¿qué es teletransportación? Supongo que a todo el mundo, al escuchar esta palabra, se le viene a la cabeza la serie Star Trek. En esta franquicia televisiva y cinematográfica, los personajes se movían con un sistema en el cual se desintegraban para luego volver a materializarse en el lugar de destino.

miércoles, 12 de septiembre de 2012

Noticias del espacio IV.

Montaje (fotográfico) sobre Neptuno y Tritón.


Image Credit: NASA


  Este montaje  generado por ordenador en base a imágenes enviadas en su día por Voyager 2 muestra a Neptuno "asomando" por detrás de Tritón tal como se contemplaría desde una nave que se aproximara a  este, el más grande de los  satélites de Neptuno.

sábado, 8 de septiembre de 2012

Intro XVI

  Anonadado, al borde del precipio, apenas noté como X tiraba suavemente de mí y disparaba de nuevo su artilugio para continuar nuestro viaje. Me encontraba cansado, medio asfixiado por la escasez de aire de aquel lugar condenado, y triste, muy triste, porque lo que había visto hasta ahora no dejaba mucho lugar a la ilusión. Si había tantas posibilidades de que una sociedad fracasara, si el ser inteligente, como raza dominante de un mundo, podía llegar a ser el principal enemigo de ese mundo; si, además de todo eso, estábamos expuestos a los caprichos de la fatalidad cósmica..., ¿quedaba algún lugar para la esperanza? 

  Abatido, pregunté a X:
  - No has contestado aún a mi pregunta. ¿Cuál es la solución a todo este embrollo?  ¿O acaso tú tampoco lo sabes? Me dijiste que esperara y observara, pero no veo más que fracaso y desolación...
- No todo es fracaso. Pero, a veces, el éxito toma caminos insospechados. De todas formas, aunque como dices, no te he dado todavía la solución, sí te he dado algunas piezas para que tú mismo puedas formarla...Pero, espera. Ya estamos llegando.

lunes, 3 de septiembre de 2012

Siete minutos de terror...y Cincuenta años de exploración marciana (II parte)


El Programa Viking.

  Después de la victoria americana en la carrera por la Luna, el último intento de los soviéticos para conseguir algún punto a favor se centró en los vuelos de la serie Mars que tenían el objetivo de alcanzar la superficie marciana antes que sus rivales. Como ya quedó explicado en el apartado anterior, si bien consiguieron el hecho en sí de depositar algunas sondas en la superficie, el resultado o beneficio científico de estas misiones fue igual a cero, pues no consiguieron enviar  información alguna. Tras estos fracasos disfrazados de pequeños éxitos por la propaganda soviética, el sentido común dictó una retirada más o menos digna. Ni la tecnología ni la economía del gigante comunista estaban en condiciones de seguir plantando batalla en la escena marciana. De esta forma, las sondas lanzadas en la ventana del 73 fueron, como relatamos anteriormente, las últimas.
  Después, los astronautas rusos y americanos de la misión Apollo-Soyuz escenificaron el 17 de Julio de 1975, en la órbita terrestre,  lo que podríamos llamar la firma de la paz espacial.

sábado, 1 de septiembre de 2012

Un regalo para Leonardo. 1ª parte

   La Biblioteca Oculta de Zöor. (VI)
   Un regalo para Leonardo. 1ª parte

  Una vez, hace mucho tiempo, el viejo Maese Leonardo me contó una historia sorprendente a la que en un principio no di crédito, aunque más tarde no tuve más remedio que aceptar como verdadera, ya que las pruebas que me mostró, no dejaban lugar a dudas.
  Fue así que, durante su breve periodo de residencia en Venecia, una tarde de verano en la que se hallaba en el patio de su taller, dormitando en una poltrona,  uno de los sirvientes se le acercó llamando insistentemente:
  -Maese Leonardo, despierte. Unos hombres preguntan por usted.
  Leonardo, saliendo del ligero sopor, dijo extrañado:
 -Ya he saldado todas mis deudas, tanto con Dios como con el Diablo. Así que deben ser clientes.
 -Si, señor. Sí, señor. Y a fe que son ricos y opulentos. No hay más que ver sus ropas y atavíos. Me da, señor, que hoy haréis un buen negocio- repuso el sirviente con ladina sonrisa. Y, como se vería más tarde, no le faltaba razón.
  -Me voy al taller, pues es mejor aparentar que me hallaron trabajando, que no sesteando bajo el ciruelo. Así que vuelve y hazles pasar.
  Una vez en el taller, Da Vinci tomó algunos recipientes y se puso a mezclar colores. Al poco, en la puerta aparecieron dos imponentes señores, con aspecto de ricos mercaderes. No había exagerado el sirviente. Sus ropas, de excelente confección, realizadas en rico paño, orladas incluso con pieles de visón y armiño -algo recargadas para esta época del año, por cierto-, tenían un lustre especial, que Leonardo nunca había visto.