lunes, 30 de julio de 2012

"Nuevo" trailer de 2001

 Este es el nuevo trailer, más movidito que el anterior, de la nueva peli de ciencia ficción, dirigida por un tal Stanley Kubrick, que llegará a las pantallas el 6 de Abril de 1968. Parece que será todo un espectáculo de acción y efectos especiales en el contexto de una aventura futurista. Anímense todos aquellos que predijeron que sería una peli aburrida...

  Por cierto, disculpen esa extraña publicidad del principio, que ni siquiera se entiende lo que anuncian.




  Bueno, como habréis observado, lo del principio es una pequeña broma. En realidad esto, lógicamente, es una especie de remake de trailer hecho por alguien que propone que "así sería el trailer de 2001 si se hubiera hecho hoy en día". Un divertimento que , de todas formas, creo que nos ayuda a ver la peli con otra perspectiva. En fín, me parece interesante. Lo he encontrado en la web del diario Sur, pero no dicen nada acerca de quién lo ha hecho.

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domingo, 29 de julio de 2012

La biblioteca oculta de Zöor (IV)

  Antes de empezar el viaje, nos reunieron a todos, según era costumbre, como supe después, en la antesala del centro de lanzamiento para soltarnos un breve discurso sobre las normas que debíamos tener presentes. Al mismo tiempo, unas solícitas azafatas nos repartieron unos bonitos folletos holográficos donde, en esencia, se repetía la misma información. A continuación, transcribo el contenido del mismo:

CONDICIONES DE USO DEL SERVICIO

  La Empresa de Servicios de Transporte Temporal, en adelante "Transcron S.A.", se compromete a trasladar a sus clientes al momento temporal elegido de entre la oferta de destinos puesta a disposición de los mismos, y a traerlos de vuelta al momento presente, entendiendo como tal el correspondiente al momento del embarque más la suma del tiempo subjetivo transcurrido en destino.
  El sistema empleado por Transcron para la realización de los viajes temporales, es el denominado "Movimiento Exocrónico", único sistema autorizado para uso comercial y que cumple todas las especificaciones de seguridad tanto para el usuario como para el medio temporal.

  Como viajero del tiempo usted tiene una serie de privilegios o derechos y una serie de limitaciones o prohibiciones. 
-Puede seleccionar la fecha deseada tanto del pasado como del futuro. (Para fechas anteriores a la aparición del hombre sobre la Tierra y para las posteriores a su extinción, ver la sección  Tarifas especiales).
-Puede moverse libremente por los escenarios visitados.
-Puede tomar fotografías y registros audiovisuales en los mismos.
-Dispone de ayuda y asesoramiento continuo gracias a nuestra red de guías especializados in situ.(Para contactar consulte el anexo II de la Guía del Usuario : "Intercomunicador de ayuda".
-Dispone, igualmente, de un seguro de riesgo, que cubre las principales contingencias que se puedan producir.(Si está interesado en el seguro Premium, consulte a nuestros empleados).

  En el momento en que se inicia un viaje por el tiempo, usted se convierte  en un exócrono, es decir, está fuera del tiempo. Para más información sobre este punto, consultar en la Guía del Usuario, el anexo I  "Fundamentos técnicos del Movimiento Exocrónico". Baste decir, a modo de ejemplo, que la única forma segura de viajar en el tiempo desde dentro es el crono standard, es decir, el habitual paso del tiempo segundo a segundo.
  Por tanto, queda establecido que se viaja a través del tiempo porque se sale de él (del continuo temporal). Mucha gente entiende, erróneamente, el viaje temporal como un desplazamiento lineal por las distintas etapas de la historia y, que cuando se alcanza la meta deseada, se  reingresa en el continuo en la época elegida. Pero nunca se llega a entrar en el tiempo real. Aunque usted se mueve en escenarios reales, sigue fuera del tiempo. Por tanto: 

-No puede interactuar con los endócronos -habitantes de ese momento temporal- ni con los objetos o circunstancias que se encuentran en el mismo. Ello es muy conveniente porque así se evitan interferencias en el continuo.
-No puede traer de vuelta objetos hallados en el escenario visitado.
-Queda absolutamente prohibido el intento de realizar transacciones financieras o monetarias, o de cualquier índole que fueran susceptibles de generar intereses o réditos. Asimismo, está terminantemente prohibido el intento de realizar apuestas, participar en loterías o indagar sobre resultados futuros de las mismas.

  En el momento del embarque, usted será dirigido por nuestro personal hacia la correspondiente Esfera Temporal  -individual o de grupo (hasta seis personas)-. En todo momento deberá seguir las instrucciones de nuestro personal. Una vez en marcha, usted no tendrá sensación de movimiento. En cualquier caso, se han habilitado unos cinturones de seguridad, por si desean ajustárselos para una mayor sensación de confort. El viaje temporal dura unos breves minutos. La esfera se desplazará por los "raíles extratemporales", diseñados por los ingenieros de Transcron S.A. En el momento de la llegada, serán avisados por una señal acústica y, a partir de ese momento, podrán salir de la esfera y ¡disfrutar de su estancia!
  Gracias al rastreador incluido en el equipo de serie, el control de Transcron S.A. siempre tendrá conocimiento de su situación espacial en el escenario temporal y, en el momento en que expire el periodo contratado, la Esfera Temporal se materializará cerca de usted para que pueda emprender el viaje de regreso.


FAQ.(Preguntas frecuentes):
Una de las mayores controversias acerca de los viajes en el tiempo, antes de su invención, era la siguiente cuestión:
¿Por qué en el pasado no fuimos visitados por viajeros temporales desde un futuro en el que ya se hubieran inventado dichos viajes?
Este argumento servía a los escépticos para demostrar la imposibilidad de realizar viajes en el tiempo. Hoy sabemos por qué. Cómo se explica más arriba, el viajero temporal no es detectable por los endócronos, de manera que, aun siendo visitados por aquellos, no podrían darse cuenta de su presencia. El viajero temporal no se halla propiamente en el tiempo visitado, sino que ocupa una especie de intersección o solapamiento, un pliegue por el que el espacio extratemporal penetra en el tiempo real. Para comprender esto hay que tener presente la noción de la multidimensionalidad.
¿Pueden, sin embargo, ser detectados los exócronos en determinadas condiciones, por los habitantes del tiempo visitado?
Sí. En algunas ocasiones se puede llegar a detectar a un viajero temporal. Hay documentos gráficos como fotografías o grabaciones de vídeo en los que aparecen unas figuras fantasmales, claramente identificables como personas que, en la realidad endocrónica, no estaban allí. También existen testimonios de percepción a simple vista, aunque estos son más infrecuentes. Incluso se han reportado situaciones en las que la persona, vagamente reconocible, había fallecido en la época de su aparición. Todo ello dio lugar, en épocas relativamente recientes, a un repunte de las creencias espiritistas y las historias de fantasmas. Este tipo de avistamientos solo se producen bajo especiales condiciones físicas que se dan muy raramente.
Aunque se dice que el viajero temporal no puede interactuar con el entorno visitado, se establecen prohibiciones sobre coger objetos y otras manipulaciones. ¿Es, entonces, posible, de alguna forma, interactuar en el tiempo visitado?
A veces se ha dado el caso de que ciertos viajeros temporales han conseguido interactuar en el escenario temporal visitado, moviendo objetos, realizando sonidos, etc. Esta puede ser una explicación de lo que antiguamente se denominaba poltergeist. En cualquier caso, para poder realizar estas acciones se requiere un gasto de energía tan desproporcionado que, en muchos casos, han producido graves secuelas físicas y psíquicas al sujeto. De todas formas, actualmente, estas acciones están tipificadas como delito muy grave. Por ello, si Transcron S.A. tuviera constancia de algún hecho de este tipo, lo notificaría a la autoridad competente con carácter inmediato.
 Otro de los argumentos que se barajaban antiguamente en contra de la posibilidad de los viajes en el tiempo eran las paradojas temporales. ¿Se pueden producir "cambios en el pasado", ya sea de forma accidental o maliciosa?
  Utilizando el viejo cliché de que alguien podría viajar al pasado y matar a su abuelo, con lo cual, ni él ni, probablemente, gran parte de su familia llegarían a existir, habría que explicar que, aunque lo más probable es que nadie tenga intención de matar a su abuelo, aparte del impedimento moral, hay un impedimento de tipo físico. Ya hemos explicado que el exócrono dificilmente podrá mover un pequeño objeto, y ello a costa de un enorme gasto de energía, con lo que matar a una persona en el tiempo visitado es totalmente imposible. Para entenderlo debemos imaginar que el exócrono es como una especie de ente tenue o blando en un entorno de entes consistentes o duros. Desde el punto de vista del exócrono, es como si las personas y cosas del momento temporal visitado estuvieran protegidas por un campo de fuerza prácticamente impenetrable para él. Este campo de fuerza no es más que la estructura atómica de los cuerpos, que, para quien procede del espacio extratemporal o exocrónico resulta mucho más cohesionada que para los que están en el medio endocrónico. Por ello, podemos concluir que los viajes temporales pueden existir porque las paradojas temporales no pueden existir.


Ofertas especiales verano 2069

Novedad Pack Revolución Francesa. Visite la Francia de finales del s. XVIII. Presencie el asalto a la Bastilla. Conozca en persona a los líderes revolucionarios.
Hace 100 años Pack 1969. Asista a los preparativos del primer alunizaje. Conviva con la cultura hippie. Conozca la edad dorada del American Way of Life y sus contradicciones.
Pack Medieval. Viaje por la Europa Feudal. Conozca las Cruzadas. Asista a encarnizadas batallas a espada. Alójese en los más fastuosos castillos.
Pack 2045. Visite Marte y las obras de terraformación. Pasee por sus cañones y acantilados. Conozca a los pioneros que hicieron posible esta hazaña.
Otras ofertas.Viaje por los escenarios que inspiraron algunas de las grandes epopeyas de la humanidad: Pack Salvaje Oeste; Escapada Vikinga; Crucero Odisea.
¡Diseñe su propio viaje con la ayuda de nuestros asesores!
 .........

Después de leer el folleto y tras un breve turno de preguntas, nos condujeron a lo que ellos llamaban pomposamente "Centro de Lanzamiento". Era una espaciosa sala en cuyo centro se alineaban las Esferas Temporales, asentadas sobre unas complicadas estructuras metálicas y...


Fragmento hallado en  la Biblioteca de Zöor
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La biblioteca oculta de Zöor I
La biblioteca oculta de Zöor II
La biblioteca oculta de Zöor III
La biblioteca oculta de Zöor IV
La biblioteca oculta de Zöor V
La biblioteca oculta de Zöor VI (1ª parte)
La biblioteca oculta de Zöor VI (2ª parte)
La biblioteca oculta de Zöor VI (3ª parte)
La biblioteca oculta de Zöor VI (4ª parte) 
La biblioteca oculta de Zöor VI (5ª parte)
La biblioteca oculta de Zöor VI (6ª parte)
La biblioteca oculta de Zöor VI (y 7ª parte)
La biblioteca oculta de Zöor VII

sábado, 28 de julio de 2012

Carta última (III)

  Consiguiéndola a veces, tenuemente, atisbando futuras posibilidades contra la soledad. (Donde el encuentro se produce, con una exactitud casi cronométrica, aun dependiendo, como es sabido, del puro y simple azar. La conciencia, el presentimiento de que algo se estaba fraguando a mi alrededor. Esperar, por tanto. Todo, hasta los objetos más insignificantes, invitaba a ello). Pero tal vez quise forzar demasiado algunas situaciones. Tal vez me equivoqué al lanzar algunas llamadas. No recibí, cuando más lo esperaba, la ansiada respuesta.Y poco a poco fui dejando marchitarse esa posible sensación, adscribiéndome a las normales relaciones, al modesto juego de encuentros y desencuentros insignificantes aunque -siempre- enigmáticos.
  Y empecé a soñar por mi cuenta un posible desarrollo, otra forma de ocurrir las cosas, en ese compás de espera.
  Otros días me entregaba, en aquellas horas de insomnio, al intento de interpretar todos los pequeños hechos, palabras, que tú -y otros- minuciosamente íbais desgranando a lo largo de la tarde. Para acabar deseando, a pesar de las numerosas promesas en contra, de las posibles venganzas urdidas en aquellas horas, de nuevo, esa oportunidad.


  A veces me desesperaba pensando que todos los gestos, palabras, insinuaciones e, incluso, omisiones, iban dirigidas certeramente contra mí. Que todo y todos a mi alrededor se confabulaban en mi contra. Que hasta cierto momento me habían soportado pero, ya, hartos de mi inquisitiva presencia, deseaban mi desaparición. Y esos gestos y palabras eran la forma de indicarme que se sentían incómodos con mi presencia. Desventajas del exacerbado egocentrismo que portaba sobre mis cansados hombros. Un egocentrismo negativo que deviene en la creencia de la persecución y el acoso de todos contra uno. Paranoia. Eso es, me dí cuenta de que hasta yo mismo, en ocasiones, no me soportaba. ¿Por qué tenía que analizarlo todo tan minuciosamente, con espíritu científico, diseccionando la realidad? No me malinterpretéis. Solo quiero comprender, para así saber qué se espera de mí. Para saber como he de comportarme...Pero a la gente le molestaba esa actitud curiosa, indagadora. Poco a poco consiguieron, entre sonrisas, que me sintiera excluído.
  Pero el día siguiente parecía amanecer con un cariz distinto. Que hacía abrigar alguna esperanza. A lo largo del día van sucediendo las cosas sin importancia. Y todo se diluye a través del bullicio de la calle, de las prisas del mediodía, cuando comprendes que tus tareas matutinas volverán a quedar incompletas y te aprestas para otra tarde de agobios, preparándote para la lucha contra reloj hacia el frescor de la noche, el descanso... Y cuando esta llega, ceñida en su elegante aunque austero vestido, nos parece haber vivido un día más en vano. La autoconmiseración y un nuevo aplazamiento nos conducen a mañana. La convicción de que, de nuevo, habrá que esperar la fatalidad favorable.
 
  Hasta que un día encontramos ese detalle, ese gesto que, en principio invita, condesciende en. Pero la manía de rumiar las cosas hasta la saciedad, de buscarles los más recónditos significados... Al final, las cosas acaban perdiendo su sentido. Donde al principio había un gesto de amabilidad o comprensión (o invitación), luego había una soterrada malevolencia, una burla irónica. Y ahora, nada, desvirtuado todo posible sentido.

  Tardé en darme cuenta, pero al final, lo hice. Yo, siempre tan racional y analítico, conduciéndome por el sentido común, esperaba que los demás -teóricamente seres racionales como yo-  actuaran del mismo modo. Si quería saber de alguien, sobre sus pensamientos, sensaciones, directamente le preguntaba. Fatales consecuencias: atrevimiento, intromisión, malas caras, enfado, distanciamiento: "- ¿Pero qué se habrá creído el bicho raro este?" Sí, tardé, pero me dí cuenta de que el juego era ocultar, desviar la atención, ir consiguiendo que los demás se fueran mostrando, pero sin mostarse uno mismo. Aquel juego de fingimientos y laberintos que yo mismo había creído idear para mi uso personal, era lo habitual en las relaciones humanas. Yo había sido un incompetente hasta ese momento. De la misma forma que un ciego o un sordo, yo estaba por naturaleza incapacitado para percibir las claves de esos encuentros y desencuentros. Y, por tanto, quedaba en desventaja al participar en ellos. Pero un pensamiento vino a consolarme: el ciego y el sordo, cualquier persona con una discapacidad, fortalecen otras habilidades para compensar aquella...
CONTINUARÁ

fotos: Juann


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jueves, 26 de julio de 2012

Noticias del Espacio


Una tormenta de cometas



  Esta concepción artística ilustra una tormenta de comentas alrededor de una estrella cercana a la nuestra (59 años luz), llamada Eta Corvi (η Corvi). La evidencia de este aluvión nos la facilita el Telescopio espacial Spitzer de la NASA, cuyos detectores infrarrojos obtuvieron indicios de que algunos cometas se desintegraron recientemente tras colisionar con un cuerpo rocoso. En esta ilustración se muestra a un gigantesco cometa chocando contra un planeta rocoso, despidiendo al espacio nubes de polvo ricas en hielo y carbono, al tiempo que deposita agua y elementos orgánicos en la superficie del planeta. Un brillante relámpago rojo representa el momento del impacto en el planeta. La amarilla-blanca Eta Corvi se muestra a la izquierda, también rodeada de cometas que avanzan hacia ella.
  El telescopio Spitzer detectó trazas espectrográficas de hielo (de agua), componentes orgánicos y rocas –principales ingredientes de los cometas- alrededor de Eta Corvi. Esta es la primera vez que se detecta evidencia de una tormeta cometaria alrededor de otra estrella. La edad de Eta Corvi – alrededor de mil millones de años- es coherente con el suceso referido, un  bombardeo de cometas, el mismo acontecimiento protagonizado por nuestro sistema solar cuando este contaba entre 600 y 800 millones de años de edad, hecho que se conoce como Late Heavy Bombardment (bombardeo intenso tardío).
  Los científicos dicen que este fue provocado, en nuestro sistema solar, por el desplazamiento de algunos planetas exteriores, que, al interferir en sus trayectorias, empujaron a algunos cometas de hielo hacia el interior del sistema solar. Estos cometas dejaron nuestra luna cubierta de cicatrices y acribillaron los planetas interiores. Además, quizá incluso trajeron materiales a la Tierra que ayudaron a desencadenar el comienzo de la vida.

  Saber más
  La constelación del Cuervo. Corvus es una pequeña constelación situada entre Virgo y Cráter (la Taza o la Copa). Tiene 11 estrellas visibles a simple vista entre las que destacan α Corvi (Alchiba), β Corvi (Kraz) y γ Corvi (Gamma Corvi o Gienah Gurab)

  La denominación de las estrellas en cada constelación (denominación de Bayer), se realiza asignando a las estrellas una letra griega (alfa, beta, gamma, etc…) en orden a su magnitud aparente (brillo), y a continuación, el genitivo del nombre de la constelación.
  Veamos algunos ejemplos:
  Los nombres latinos de las constelaciones Centauro, Orión y Cuervo, son, respectivamente, Centaurus, Orion y Corvus. Y sus genitivos (caso usado para la función de complemento del nombre) son Centauri, Orionis y Corvi.
Ahora veamos los nombres de algunas de sus estrellas: α Centauri (Alfa del Centauro), β Orionis (Beta de Orión, conocida como Rigel), o la que nos ocupa,  η Corvi (Eta del Cuervo).

  Hay que precisar, sin embargo, que, en algunos casos, el orden de asignación original de Bayer es incorrecto (no siempre la estrella más brillante tiene asignada la α). Este es el caso de la constelación a la que hacemos referencia en este artículo, Corvus, cuya estrella más brillante es en realidad γ Corvi (Gamma Corvi); y α Corvi es solo la quinta más brillante.

  Referencias. La primera parte de este artículo (Tormenta de Cometas) es una traducción, realizada por el autor de este blog, del artículo “Storm of comets” aparecido en la “Image of the Day Gallery” de la página web de la NASA: http://www.nasa.gov/multimedia/imagegallery/iotd.html

  Crédito de la imagen: Image Credit: NASA/JPL-Caltech

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lunes, 23 de julio de 2012

Desafío total. El legado de Philip K. Dick.

  Es muy habitual, en el desquiciado imaginario del, por otro lado, inspiradísimo Philip K. Dick, encontrar diferentes momentos de la acción en que ni  lector ni  protagonista están seguros de si lo que está ocurriendo -desde el punto de vista de los personajes-  es real o ilusorio, no sabiendo, en muchos casos ni siquiera al final de la historia, qué hechos corresponden a la realidad y cuales son ficticios, soñados o imaginados. O como en el caso que nos ocupa, recordados.
  Desafio total (Total Recall, 1990), verdadera culminación del cine de ciencia ficción de los años ochenta, comandada eficientemente por el agitador Paul Verhoeven, que aprovecha este género para convencernos de que el futuro no estará exento de violencia y frenesí, contradiciendo a los que esperan  un futuro cómodo y pacífico, tiene su génesis precisamente en esa idea: lo real no tiene por qué ser verdad; es lo que se vive, y lo que se vive, aunque sea falsamente, es lo que nos mueve a actuar, lo que deja una impronta en nuestra mente. Como cuando leemos una buena novela: sabemos que es ficción, pero influye en nuestra forma de ver el mundo.
  El comienzo de todo es el relato de 1966 Podemos recordarlo todo por usted (We can remember it for you wholesale), del mencionado Philip K., en el que una empresa -Rekal Inc., o simplemente Rekall- promete la felicidad a la gente que no tiene mucho poder adquisitivo por medio de los recuerdos de experiencias que nunca vivieron. Para ello se dedican a implantar recuerdos como quien implanta cabellos en la baldía cabeza de un alopécico. Es una buena idea: Cuando te diviertes, haces un viaje, o tienes cualquier experiencia interesante, lo mejor viene después, puesto que  el recuerdo  te permite revivir esos episodios  una y otra vez en tu mente durante el resto de tu vida. Además, en el precio se incluye un pack de souvenirs y otros objetos relacionados con la experiencia vivida, que hacen más verosímil el recuerdo. El protagonista del relato, Quail,  quería viajar a Marte, cosa que en la realidad no podía permitirse. Además, ya puestos, y como se trata de diseñar tu propia fantasía, te preparan un personaje y una aventura : un agente secreto en una misión de la Brigada Interplanetaria.
  Sin embargo, como siempre, hay un pero: cuando se hurga entre neuronas y recuerdos, nunca se sabe lo que se va a encontrar. La única contraindicación de este tratamiento es, precisamente, haber sido tratado anteriormente; es decir, haber sufrido previamente algún otro implante de memoria o borrado de la misma. Cuando los técnicos de Rekal proceden con Quail, este sufre lo que en la película llaman un embolismo esquizoide (?) , síndrome por el que el sujeto despierta el recuerdo de un episodio que se hallaba en estado latente o relegado al olvido de forma artificial.
  Pero no solo se despierta el recuerdo, sino una serie de habilidades que el sujeto ni siquiera sabía que tenía, ya que se trataba de un auténtico agente secreto, experto en lucha cuerpo a cuerpo, uso de armas y demás habilidades del oficio. En el relato, la situación se resuelve de forma más o menos amistosa entre Quail y la organización a la que pertenecía, aunque, el final, fiel al estilo Dick, es totalmente inesperado y sorprendente y... no, no vamos a destriparlo. Lo mejor es leerlo y disfrutarlo.
  Volviendo a la película, tras la exposición inicial derivada del relato que hemos comentado, empieza una nueva trama que es, precisamente, la misión que el agente secreto debe cumplir. Douglas Quaid (nótese el ligero cambio en el apellido del personaje), una vez ha abierto la caja de pandora que era su mente y, debido a ello, ha puesto en peligro el gran secreto que esta alberga, pone en marcha a un montón de perseguidores que salen por todas las esquinas y que al parecer estaban encargados de mantenerlo bajo vigilancia para evitar, entre otras cosas, que tuviera un Recuerdo total (Total Recall).

A partir de ahí, debe ir reconstruyendo su verdadera identidad, su verdadera misión y sus verdaderos recuerdos, entre los que se incluye ese importante secreto que es la piedra angular de la misión. Pero los realizadores de la película, fieles al estilo de Dick, juegan con el espectador haciéndole dudar a cada paso, como explicábamos más arriba, de si lo que está ocurriendo es real o, por el contrario, forma parte de las fantasías de un Quaid que continúa atado a un sillón de la sala de operaciones de Rekal Inc. (Memory Call en la versión española), y al que se le ha indigestado el atracón de paquetes de memoria que le han endosado.
  Por otra parte, considero que uno de los logros de la película es que integra en la trama algunos de los grandes temas de la Ciencia Ficción, resultando una historia atrayente en la que, además de la aventura y la acción trepidante, se tocan con mayor o menor acierto temas como los mutantes, la lucha contra los gobiernos totalitarios, la colonización de Marte, los artefactos alienígenas y, por supuesto, la terraformación del Planeta Rojo. Todo ello, aderezado por el tema prinicipal, ya comentado, del uso de la psicología y las drogas para experimentar realidades alternativas.

  En próximas entradas seguiremos analizando la secuencia de hechos narrados en la película, que llegan a convertir a Quaid en el héroe salvador del planeta, venciendo a los malos y  a sí mismo, o sea, a su alter ego Hauser. También hablaremos sobre esos otros temas integrados en la historia y su significación en el desarrollo de la misma.


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viernes, 20 de julio de 2012

Relatos de las colonias. Nimbus. Y Parte XIV

 EPÍLOGO

  Es tan extenso el espacio, y tan extenso el tiempo, que quizá nuestro sitio en ellos, tan perdido, tan periférico, no hubiera sido nunca objeto de una ambición ajena a nosotros mismos. Es posible incluso que dos razas poderosas propagándose en el espacio, nunca llegaran a encontrarse. Es verosímil que, aunque transitaran, en algún momento, senderos ya hollados por otros pies, lo hicieran millones de años después de que aquellas otras criaturas hubieran completado su ciclo y se hubieran extinguido, no quedando ya de ellas sino el abismo del olvido.
  Pero, en el dilatado ámbito del cosmos cabía esperar, como algunos visionarios habían imaginado, un hervor de vida y de razas difundiendo su savia por las arterias del universo. Incluso habían imaginado realidades coexistentes, universos paralelos, preso cada uno de su propia dimensión. Cabía ilusionarse, no obstante, con la posibilidad de cruzarse en el camino con otros viajeros, o traspasar las barreras que nos separan de otras dimensiones.
  Ya hemos entrevisto algo de esto. Nos esperan, quizá, grandes maravillas y asombrosas empresas. También hemos sufrido nuestra primera gran derrota, aprendiendo por la vía severa que también, entre los pobladores del universo, se hallan fuerzas hostiles que suponen un peligro cierto.
  Pero el camino arranca ahora, de nuevo,  tras una dolorosa inflexión. El viaje no ha hecho más que empezar.



FIN




Una vez terminada la publicación por entregas de este relato, añadimos el siguiente enlace que les permitirá descargar, si  lo desean, el relato completo en formato PDF.
Las descargas son completamente libres, pero rogamos escriban un comentario, en esta misma entrada, sobre el relato leído, y, si utilizan parte o partes del mismo, mencionen este blog como procedencia. Esta obra está registrada en Safe Creative con el código 1207121957186

Nimbus

jueves, 19 de julio de 2012

Intro XIII

  -Y ahora, acércate. Continuamos nuestro viaje.
Me cogió del brazo al tiempo que presionaba el dispositivo, y, de nuevo, sentí la mareante sensación. Pero esta vez duró menos. Me acostumbré en seguida y pude disfrutar del viaje. Escuché de nuevo a X, desde la distancia, aunque estaba pegado a mí:
  -Has visto un ejemplo de fracaso ecológico. Pero aún puede tener solución. Desgraciadamente, no es así en otros casos. Vosotros tenéis muy cerca uno de ellos: el planeta que llamáis Marte -hizo una teatral pausa y continuó hablando:
  A veces, una serie de circunstancias convergen para provocar el fracaso: una ecología delicada, con un equilibrio muy precario, una sociedad decrépita, sin iniciativa o en un momento tecnológico insuficiente para encontrar soluciones. Cuando la atmósfera empieza a desestructurarse por la acción combinada de la contaminación,  los rayos solares , la radiación de fondo del espacio; cuando no existe una magnetosfera que desvíe las radiaciones más dañinas, aquella pierde su capacidad de protección de la vida planetaria. Es cierto que la evolución halla soluciones para sobrevivir en casi cualquier circunstancia. Pero, a veces, la precariedad del equilibrio hace que, ante cualquier variable nueva, todo el sistema se desmorone. Sabes que, en determinadas condiciones de temperatura, las moléculas de los gases que forman las capas exteriores de la atmósfera, escapan al espacio. Es lo que se llama Escape Jeans, que quizá te suene a una marca de vaqueros, pero que es uno de los mecanismos por los que parte de la atmósfera se pierde en el espacio, descrito por el científico inglés James H. Jeans. En planetas como la Tierra, con un  sólido sistema de equilibrios, esto no es problema, ya que el organismo planetario sigue "produciendo atmósfera", con lo que se compensan las pérdidas. En Marte, no es así. Después, todo se precipita. Al bajar la presión atmosférica, el agua no puede mantenerse en estado líquido, con lo que el mantenimiento de la vida se hace insostenible. Desertización, temperaturas extremas... en la actualidad se está alcanzando el punto de no retorno.
  -¿Que quieres decir? -pregunté intrigado.
  -Pues que si no se hace algo ya, será imposible reactivar el planeta. Lo que estaban a punto de conseguir los de Alcator 25.
  -Pero entonces, ¿todavía queda alguna posibilidad de salvarlo? ¿No decías que era un caso perdido?
  -No. Dije que la civilización que lo habitó fracasó y se extinguió. Pero alguien de fuera todavía podría hacerlo. Ten en cuenta que la degradación ecológica es un proceso muy lento que dura millones de años.
  No sé por qué, pero tuve la sensación de que X nos estaba haciendo un encargo con vistas al futuro. Salvar Marte. Una idea emocionante. Faltaba saber cuánto tiempo era ese ya. ¿Cincuenta años, cien? Y también faltaba saber cómo se hacía eso de reactivar un planeta. ¿Quién sabe? A lo mejor podríamos hacerlo. Y ese empeño tendría otra consecuencia muy importante. Aprender a cuidar nuestra vieja Tierra.
  X habló de nuevo, interrumpiendo mis reflexiones:
Ahora conocerás un ejemplo de fracaso sociológico. Para comprender lo que vas a ver, debes pensar que, al igual que hemos hablado del organismo planetario, también se conforma, en cualquier civilización más o menos avanzada, lo que podríamos llamar el organismo social. Funciona de la misma forma que un sistema biológico avanzado en el que la unión de multitud de células da lugar a tejidos que van multiplicánsose, haciéndose más complejos y especializándose en diferentes funciones para mantener la viabilidad del organismo. Pero, a veces, por enfermedad o fallo de diseño genético, los componentes de ese conjunto comienzan a actuar de forma errática -podríamos decir que enloquecen- y no solo dejan de cumplir sus funciones, sino que actúan de forma perjudicial contra el equilibrio del sistema. En este mundo verás que sus habitantes no sólo no colaboran, como ocurre en cualquier otra sociedad, sino que luchan entre ellos, con el único fin de la supervivencia individual.
  -Pero es un modelo condenado al fracaso -repuse sesudamente.
  -No es un modelo. Es el desarrollo de la enfermedad, una enfermedad terminal que acabará con la sociedad que se halla implantada en este mundo -sentenció X categóricamente.
  -Oye, y vosotros, los de la Federación esa, ¿no hacéis nada para ayudar en estos casos?
  -Sí, pero nuestra ayuda no es para estos seres condenados. Tendremos que esperar. Hay otras especies que pueden ocupar su puesto una vez evolucionen lo suficiente. Pero ahora, prepárate, en cuanto lleguemos debemos correr a ocultarnos...
CONTINUARÁ



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lunes, 16 de julio de 2012

Carta última (II)

  Cambié un poco. Recuperado de ciertos avatares que en cierto modo se habían unido para conspirar contra mí, para no dejarme opción, para hacerme capitular. Que me habían abocado a una suerte de voluntario y obstinado aislamiento, a mantener con contumacia esa pose insociable en la que en realidad me refugiaba. Recuperado, por fin, de ese marasmo, reconocí equivocada mi actitud anterior. Aunque en momentos de hastío volvía a aquella desazón antigua. Yo noté como algo se había roto en el devenir placentero e idílico, despreocupado, que hasta cierto momento había sido mi existencia: Hubo alguna interrupción que yo no quise reconocer como tal en su momento pero que, a la larga, y cuando menos, me daría que pensar. Meditar, descubrir dónde estaba el error: ¿rupturas? Varias; ¿subsanadas? Mal restañadas, en todo caso. Y todo ello va lastrándolo a uno. Le hace moverse con mayor dificultad cada vez. Y las soluciones, producto de un bien administrado autoengaño, sin aparecer. Esa desazón antigua, de no encontrar ese lugar anhelado, indefectiblemente, reaparecía.
  Y soterrarla. Hay una cierta hipocresía blanda, ambigüedad de la que nos servimos como quien respira, hasta que un día nos damos cuenta de que nos envuelve totalmente, nos aprisiona: se sirve -nefasto intercambio de papeles- de nosotros. No queda ya un resquicio  de sinceridad al que acogerse. Y sucumbir, de alguna forma de antemano pactada. Conservando ciertos privilegios.
  Donde se desarrolla la vida cotidiana, sin embargo -los  lugares que transitamos con cierta masoquista adicción, las caras mismas de siempre, la buena luz que alumbra hasta nuestros más nimios deslices- hay una serie de prodigiosos mecanismos que tienen la capacidad de hacer desaparecer, como de un plumazo, cualquier preocupación poco productiva. Todo se diluye, pues, en la mediocre armonía.
  Cambié, al fin y al cabo, un poco.
  Pero ni siquiera había sido lo suficientemente sincero. Mis arduas cavilaciones  no servían sino  para esconderme de la realidad. Una realidad que abrumadoramente me acosaba, me perseguía, para arrojarme a la cara, desafiante, su incuestionable vigencia.
  Y yo, obsesionado en ese juego de fingimientos y aderezos: trazar una estrategia, un plan, para conseguir el perfecto enmascaramiento tras el cual, protegido por una imagen de implacable asepsia, mostrarme, totalmente desinhibido, a los ojos de los demás. Sin embargo, no tuve éxito. Y no por la imperfección del engaño, no por falta de limpidez. Cometí el error de pensar que los demás apreciarían esa nueva imagen, perfecta, nueva, sin restos adheridos de un pasado repudiado. No, a nadie le interesa la perfección, cuando la ven reflejada en otro. La gente necesita ver las imperfecciones en los demás. Es la única manera de soportar las propias. Además, descubrí que, en general, la perfección aburre, la ausencia de error no es divertida. Cualquier patán con cierta comicidad era más apreciado que yo en las tertulias al uso.
  En cualquier caso, todo esto me llevó a reconocer que tenía miedo de mostrarme ante mis propios amigos como realmente era. Terrible sospecha: ¿qué esconderían ellos tras sus propias máscaras?
  ¿Tenía miedo de mostrarme como era? Ni yo mismo sabía cómo era. No más que un títere que se dejaba llevar por las brisas y los vientos del quedar bien y agradar. Torpeza la mía, siempre contra el viento...
  Incluso en las palabras, había zonas perfectamente delimitadas que no era aconsejable traspasar. A veces me sorprendía a mí mismo interrumpiendo una frase a la mitad y acabándola con una estúpida sonrisa. Ese juego, esa mimética, esa colección de gestos previstos. Me perdía en una negrura sin asideros. En cualquier caso, seguía haciendo uso de esa coraza para protegerme.
  Pero una vez quemadas las cartas y olvidadas algunas historias, e ignorando en lo posible todo ese bagaje de miedos y limitaciones, empecé a darme cuenta de lo agradable que era dejarse llevar. Incluso prestarse a ese tácito, escandaloso a veces, juego. Empezar cediendo -voluntariamente desposeído ya de esa vana dignidad- para luego ser aceptado. Aguardar detrás una seña y entonces aparecer, aunque fuera un poco humillante. Aunque hiciera levantar sospechas el dejarme ver tanto por algunos sitios. Aparecer a veces, inesperadamente, exigiendo un poco de compañía.
CONTINUARÁ





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sábado, 14 de julio de 2012

La biblioteca oculta de Zöor (III)

  Yaroslavsky, el viejo profesor, entró en aquella habitación mal iluminada y escasamente ventilada en la que se presentía la inminente visita de la muerte.
  Postrado en la cama, con la mirada ausente y consumiendo sus últimas fuerzas, su colega Weitzmann, aún más viejo que él, se preparaba para abandonar este mundo. Pero le quedaba una última cuestión que resolver antes de hacerlo.
  -¿Sabes para qué te he llamado?- le preguntó en un débil susurro una vez el visitante tomó asiento junto al lecho del moribundo.
  - Sospecho que será algo relacionado con ese proyecto tan secreto al que has dedicado todos estos años - repuso Yaroslavsky dejando entrever cierta curiosidad.
  - Efectivamente. He dedicado los últimos cuarenta años de mi vida a esa tarea. He reunido cientos, miles de esos extraños  libros. Me guiaba el deseo de conocimiento. Pero al final me he dado cuenta de que son un peligro. Pero no quiero destruirlos. Tú  te encargarás de ocultarlos. Quizá dentro de cien años puedan salir a la luz.
  Con esfuerzo, tomó un viejo cuaderno de desgastadas tapas que se hallaba sobre  la mesita de noche, se lo entregó a su colega y, tras tomar aire de forma ruidosa, añadió:
  - En este cuaderno encontrarás las instrucciones que has de seguir para reunir  los libros y ocultarlos en un sitio seguro. También hay una relación de todos los libros. Deberás comprobar que no falte ninguno.
  - ¿Por qué tantas precauciones? -preguntó el visitante-.¿Por qué son peligrosos esos libros?
  -Verás, querido amigo: esos libros contienen información sobre hechos futuros. No me preguntes cómo es posible. No me queda mucho tiempo. Simplemente, haz un esfuerzo y créeme. Vivimos una época convulsa, probablemente las próximas generaciones sufrirán horribles guerras y tiranías. Quién posea esa información, multiplicará su poder. Por ello, la biblioteca deberá quedar oculta. Al menos durante cien años.
  Weitzmann sufrió un fuerte acceso de tos, quizá debido a la vehemencia de sus palabras. Calló, después, durante largo rato, quedando como en trance.
  Yaroslavsky se levantó del sillón y se quedó mirando fijamente a su amigo. La pena enturbiaba su rostro, pero no dejaba de pensar en el encargo que había recibido.
  Cuando ya iba a salir de la habitación, el moribundo habló de nuevo:
  - Recuerda que no debes hablar de esto con nadie más que con los que habrán de ayudarte. Y, a estos, deberás obligarles, a su vez, a no revelar el secreto. Hay suficiente dinero para tapar muchas bocas. Y ahora, vete. No es necesario que presencies mi muerte.
  Yaroslavsky abandonó la oscura habitación. En el salón contiguo varias mujeres lloraban quedamente y algunos hombres mantenían una pausada conversación en susurros. Saludó a los que le miraron con una leve inclinación de cabeza y se dirigió hacia la salida. En sus manos temblorosas aferraba el pequeño cuaderno que le había entregado su amigo.



Todos los capítulos publicados
La biblioteca oculta de Zöor I
La biblioteca oculta de Zöor II
La biblioteca oculta de Zöor III
La biblioteca oculta de Zöor IV
La biblioteca oculta de Zöor V
La biblioteca oculta de Zöor VI (1ª parte)
La biblioteca oculta de Zöor VI (2ª parte)
La biblioteca oculta de Zöor VI (3ª parte)
La biblioteca oculta de Zöor VI (4ª parte) 
La biblioteca oculta de Zöor VI (5ª parte)
La biblioteca oculta de Zöor VI (6ª parte)
La biblioteca oculta de Zöor VI (y 7ª parte)
La biblioteca oculta de Zöor VII

jueves, 12 de julio de 2012

Comentarios. 2001, odisea espacial. VII. Ponga un HAL serie 9000 en su vida.

  Construido en la planta H.A.L. de Urbana, Illinois, y puesto en funcionamiento el 12 de Enero de 1992 (en 1997, según la novela), este supercomputador fue entrenado por el doctor Langley, o, según la novela, por el Dr. Chandra (Sivasubramanian Chandrasegarampillai). Alguno de ellos le enseñó la canción "Daisy", que HAL interpreta durante la regresión que sufre su mente al ser desconectado por David Bowman.
    Según las malas lenguas H.A.L. sería un alias de I.B.M.(International Business Machines -Compañía Internacional de Máquinas para Negocios-, empresa pionera en el mundo de la informática y el mayor exponente de dicha industria en la época en que se realizó la película). Este alias se forma tomando las letras que preceden a dichas siglas en el alfabeto. Supongo que probarían también con las posteriores, pero el resultado no era muy vistoso (JCN). "HAL" estaba bien porque suena como un nombre y es el apelativo que usan los humanos para dirigirse al computador. Bien, pues todo esto queda desmentido por Clarke y otros responsables de la película que explican que el verdadero significado de HAL es "Heuristic ALgorithmic", o, más completo, "Heuristically programmed ALgorithmic computer" (o sea,  computador algorítmico heurísticamente programado). Pero no me pregunten lo que quiere decir esto. Cada uno puede creer lo que quiera, pero las malas lenguas antes mencionadas alegaban que la intención de los creadores de la película era llamar IBM al cerebro de la nave -quizá para darle un toque de realismo-, pero que la empresa no lo permitió, pues consideraba que podría ser una mala publicidad el tener entre sus productos a una máquina neurótica y asesina. De ahí que tuvieran que cambiar el nombre como se ha explicado. 

  Como decía, cada uno puede creer lo que quiera, y yo mismo durante mucho tiempo me creí la explicación oficial, pero no dejo de pensar en un detalle: lo de computador algorítmico heurísticamente programado, está muy bien para describir la máquina, pero no olvidemos que H.A.L., al igual que I.B.M. es también el nombre de la empresa que lo fabrica. Se me ocurre, por ejemplo, Hardware And Logic circuits, o Heavy computers of America Limited. Esa sí habría sido una buena explicación.
  En cuanto a su instrucción, esta no se limitó, evidentemente, a aprender canciones infantiles, puesto que su misión iba a ser la de dirigir una nave espacial. En algún momento, sus unidades de memoria y demás hardware fueron transportados a la Discovery I, que estaba siendo construída en órbita, y HAL pasó a formar parte indivisible de aquella, pudiendo considerarse como un ubicuo cerebro en el complejo cuerpo de la astronave.
   Pero en las propias instrucciones recibidas para poder llevar a cabo su misión, se encontraba la semilla del fracaso. Hagamos un poco de memoria: según la novela, y,  haciendo un esfuerzo de interpretación de una de las muchas elipsis de la película (como me gustan las elipsis: te permiten rellenar con tu imaginación un vasto hueco narrativo), en este caso los 18 meses que van desde la emisión de TMA-1 -cuando recibe la primera luz del sol en cuatro millones de años- hasta que la nave Discovery I se encuentra en pleno viaje, podemos entender que a) existe un proyecto para enviar una nave tripulada a Júpiter; b) se decide investigar el destino de la emisión y si hay vida inteligente a la escucha; c) hay que modificar el perfil de la preexistente misión para que un equipo de expertos en inteligencia extraterrestre trabaje sobre el terreno, en lugar de la mera misión científica para estudiar las condiciones de Júpiter y sus satélites; d) dada la trascendencia de un posible encuentro con una civilización alienígena, hay que guardar el secreto, por lo que a los tripulantes humanos se les mantendrá en la ignorancia del verdadero objetivo de la misión y e) el supercomputador HAL 9000, verdadero líder de la misión conocerá la mencionada circunstancia, que no podrá revelar a sus compañeros humanos hasta la última fase de la misión,  teniendo además toda la información disponible, con lo que sería capaz de completar la misión en caso de muerte o incapacidad de aquellos. Se le intentó, por tanto, inculcar el engaño y la hipocresía. Además, sintiéndose omnipotente en el reducido universo del navío, debía sin embargo rendir pleitesía a los humanos, seres que él sabía débiles e inferiores.

  Por tanto, engaño e hipocresía porque se le dio a conocer el verdadero perfil de la misión, que estaba considerado Top Secret. Pero además, él debía convivir con los astronautas humanos que necesitaban recursos para sobrevivir como aire, agua y comida; energía para mantener un ambiente cálido; eran incapaces de sobrevivir en el vacío del espacio. Y además, debía obedecer sus órdenes constantemente, cuando él, HAL, hubiera sido capaz de tomar las decisiones adecuadas en todo momento, sin necesidad de consultarles. Quizá por todo ello, HAL llegó a la conclusión de que los humanos a bordo de la Discovery, su cuerpo, no eran más que un estorbo, unos inútiles parásitos que consumían sus recursos y que ni siquiera eran conscientes de la transcendencia de la misión. Por ello, seguramente, decidió acabar con ellos. No porque enloqueciera, no por verse envuelto en un dilema insoluble que hiciera fallar sus circuitos. Fue una decisión consciente. Cualquiera hubiera hecho lo mismo. 

 
  Se cree, erróneamente, que HAL decide matar a la tripulación cuando descubre que Bowman y Poole están planeando desconectarlo, pero no es así, porque ya lo tenía planeado desde el momento en que lanza la falsa alarma con la predicción de fallo de la unidad AE-35. Esto le daría la posibilidad de actuar durante la EVA para realizar los trabajos de reparación y, además, le permitiría romper el contacto con el Control de Misión en la Tierra, ya que el mencionado dispositivo era el encargado de mantener la antena dirigida hacia aquella. Esta secuencia de hechos desembocaría en la aniquilación de los tripulantes ya que una vez asesinado Poole, durante su paseo espacial, pretendía dejar fuera de la nave a Bowman y posteriormente, por medio de la desconexión del soporte vital, acabar con los miembros del equipo científico que se hallaban en animación suspendida. Dato curioso: en la novela no aperece la secuencia más dramática de la película –el intento de rescatar a Poole y su posterior abandono en el espacio-. En su lugar, Bowman permanece en la nave –ya que, quizá, piensa que el rescate es impracticable- y HAL intenta eliminarlo abriendo todas las esclusas de la nave para que el aire escape al espacio, haciendo imposible la supervivencia en la nave. Pero en ambos casos, Bowman sale triunfante, sobrevive –ya lo contaremos en otra ocasión, si se tercia-, desconecta a HAL y se hace cargo de la misión, la cual consigue concluir con un relativo éxito.

  En cualquier caso, HAL no muere. Algunos años más tarde, el Dr. Chandra, formando parte de la tripulación de la nave rusa Leonov, abordará la Discovery I y conseguirá reactivar y “reparar” a HAL, al que finalmente se le encomendará otra importantísima misión. Pero eso ya es otra historia. 

miércoles, 11 de julio de 2012

Relatos de las colonias. Nimbus. Parte XIII

XIII

  - Hemos detectado extrañas emisiones estelares. En un principio pensamos en los quasars, aunque no había ninguno catalogado en este sector. Hicimos las comprobaciones pertinentes y descubrimos el origen de la emisión. Había algo extraño; las lecturas daban una velocidad errónea. O, al menos, eso pensamos al principio. No había correlación entre la distancia estimada por los medios tradicionales y el tiempo que la emisión tardaba en llegar a nosotros. Parecía como si la fuente emisora estuviese mucho más cerca. Casualmente, al día siguiente tuvimos noticias del desastre de la aldea, aunque en ese momento no imaginamos ninguna relación entre ambos hechos. Pero la segunda vez estuvimos más atentos. Detectamos otra emisión y esta vez fue sorprendente. Era de una potencia inusitada y supimos desde el primer momento que podía ser algo peligroso. Coincidió con la caída de las bolas de fuego que destruyeron la segunda ciudad en importancia de la colonia.
  Seguimos investigando y ahora sabemos que ese cuerpo estelar no es tal, no es nada parecido a lo que ya conocíamos. Sabemos que es un peligro y por ello ahora creemos que la alarma está justificada.
  Ahora, además, ha reanudado su actividad.
  -¿Piensa, entonces, que se avecina otro...ataque?
  - No me cabe la menor duda. Las pautas de la actividad de ese... llamémosle "astro", aunque creo que es una definición incorrecta, son las mismas que en las anteriores ocasiones.
  -¿Podría describir qué es realmente ese cuerpo celeste?
  - No desde un punto de vista astronómico. En ese sentido no tenemos ni la menor idea de lo que pueda ser. Pero si quiere una opinión desde el sentido común, eso es un arma.



XIV

  Los navíos del éxodo habían iniciado según lo previsto su singladura. Entre la esperanza y el miedo, gran parte de los pobladores de aquel mundo habían embarcado. Algunos quedaron atrás, convencidos de permanecer en la seguridad, sordos a las advertencias del peligro que se avecinaba, o seguros de poder arrostrar, sin sucumbir, las vicisitudes que vinieran.
  Cada nave, al límite de su capacidad, albergaba cientos de hombres y mujeres, muchos de los cuales ya sabían lo que era abandonar un hogar a cambio de la incertidumbre.
  Al cabo de algunos meses de travesía, recibieron la noticia, no por esperada menos terrible, de que el mundo que acababan de abandonar ya no existía. La misma escena se reproducía en las tres naves: apiñados en el espacio circular de la gran sala de mando, o dispersos por los túneles y pasillos que atravesaban el enorme cuerpo de la astronave, los ahora viajeros del cosmos escucharon el comunicado que desde la Tierra enviaban los astrónomos encargados de la vigilancia espacial. Una gran concentración de energía, de origen desconocido, había aparecido en las inmediaciones del sistema planetario. Durante unos segundos, el potencial energético había ido aumentando y confundiéndose con el del propio sistema. Instantes más tarde, el sistema planetario y su sol habían desaparecido, quedando en su lugar, únicamente, un sector de espacio vacío.
  Krause oyó la transmisión desde su camarote. Postrado en el camastro, no podía dejar de pensar en los que habían permanecido allí.

  De pronto, experimentó una sensación extraña y, sin embargo, conocida. Dentro de su cabeza algo resonaba reclamando insistentemente su atención. Una irrupción en su conciencia, unos inmateriales tentáculos palpando en las profundidades de su mente. Como en una ráfaga, comprendió lo que era y, a un tiempo, sintió miedo, perplejidad,...alegría. ¿Era posible que...?
  El flujo de comunicación irrumpió con claridad en su cerebro:
"Hemos sentido un áspero viento que dispersaba a su paso la materia, una fuerza capaz de disgregar la roca más firmemente cohesionada. Un aire helado que desgaja las raíces de lo temporal y lo eterno. Hemos visto ciudades enteras desaparecer en segundos ante nuestros ojos. Hemos contemplado cómo se descarna la esencia de las cosas y los seres, quedando en su lugar sólo un caparazón vacío que, sin sustento, se desmorona con el simple soplo de la brisa. Hemos sentido las llamas de la destrucción crepitar en el vacío, y una masa informe, engullir el tejido del universo.
  Tuvimos ocasión de comprobar los males que acechan al hombre y a sus creaciones. De palpar el pulso titánico que devora el tiempo y el espacio sin quedar nunca ahíto. Y ese caos, connatural al cosmos, ha llegado a rozaros en la huida.
  Antaño muchos de los nuestros perecieron cuando, inadvertidos, nos cruzamos en su camino; y solo a unos pocos nos fue dado escapar. No nos detuvimos a intentar defendernos, no tuvimos que enfrentar el mismo fin que nuestros iguales. Pero ahora la destrucción llegaba al mundo al que permanecíamos encadenados y teníamos la certeza de que esta vez estábamos a merced del enemigo.
  Sin embargo, por un venturoso azar, como subproducto de la energía destructiva desencadenada, hemos hallado la fuerza que necesitábamos para elevarnos y volar fuera de nuestra prisión. Hemos hallado el flujo vital que nos había sido negado durante eras de desesperación y condena. Hemos conseguido, de alguna manera, robar las armas al enemigo y utilizar en nuestro provecho una pequeña parte de su potencia. Una pequeñez que para nosotros ha supuesto la diferencia entre la extinción definitiva y una débil, pero cierta, esperanza de futuro.
  Pero la fuerza que engulle el cosmos sigue siendo una amenaza. Ahora sólo nos queda seguir huyendo mientras quede un rincón del Universo donde ocultarnos a su ciego avance.
  Ahora seremos nómadas del infinito mientras el azar nos conceda seguir existiendo, mientras podamos seguir disfrutando la prórroga que demora nuestro fin.
  Nosotros somos ya una raza demasiado vieja y débil para luchar. Pero quizá vosotros, o algunos como vosotros, aún en los albores de la edad, encontréis en un futuro la fuerza y el espíritu que os permitan enfrentaros a ese enemigo -y quizá dominarlo- cuando este se fije de nuevo en vosotros y os veáis obligados a luchar. Esa fuerza avanza, imperceptible pero implacable, bebiendo los espacios. Cuál será el escenario de la batalla es algo a lo que no podemos contestar. Ni sabemos si este hecho pertenecerá a esta época o a un futuro muy lejano. Pero el enfrentamiento es inapelable. Deberéis, pues, estar preparados."

continuará


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domingo, 8 de julio de 2012

Intro XII

  Un día, después de una opípara comida, me dijo:
  -Es hora de que te lleve a dar un paseo para que conozcas mundo. Bueno, universo.
  Me dominó un leve temblor y sentí cierto nerviosismo. Llevaba tiempo esperando algo así. Sabía que, más tarde o más temprano, mi amistad con X me otorgaría el privilegio de asomarme a algo que para el resto de la gente era impensable hoy por hoy.
  -¿Dónde me vas a llevar...? -pregunté sospechando cuál iba a ser la respuesta.
  -Haremos un pequeño tour visitando unos cuantos planetas que servirán de ejemplo a lo que quiero explicarte. Ven, sitúate junto a mi y relájate...
  Hice lo que me decía y vi cómo, tranquilamente, empuñaba su dispositivo transportador - lo que yo llamaba simplemente "el boli"- y apuntando por encima de nuestras cabezas, presionó suavemente la pequeña esfera que lo remataba en su parte superior.
  Inmediatamente sentí una sensación difícil de describir: era como un cosquilleo en la espina dorsal, acompañado de una sensación de ingravidez, que producía cierto mareo. Al mismo tiempo, una sensación de ahogo. Oí hablar a X como desde una inmensa distancia:
  -Relájate y respira pausadamente, con pequeñas inspiraciones, y reteniendo el aire un momento antes de cada espiración.
  Más tarde me explicó que viajábamos envueltos en una especie de campo de fuerza, como una invisible esfera, que nos mantenía a salvo de las condiciones del espacio. Este campo de fuerza era creado por el dispositivo, y era bastante fiable, pero convenía evitar los movimientos bruscos, el nerviosismo y los ataques de pánico; algo que, por otra parte, podría ocurrir muy fácilmente, si te parabas a pensar que estabas volando por el espacio vestido con ropa de verano y protegido únicamente por un "boli" de cuatro colores.
  Durante los pocos minutos que duró el viaje no hubo sensación de movimiento, ni veíamos pasar raudas a las estrellas por nuestro lado. Sólo había oscuridad a nuestro alrededor. Podíamos haber estado encerrados en una habitación oscura, quietos y en pie, y la sensación hubiera sido la misma, de no ser por los síntomas relatados anteriormente.
  De pronto, noté un suelo firme bajo mis pies. El viaje había terminado. Como en un fogonazo todo se iluminó de repente y pude observar que nos encontrábamos en un gran espacio cubierto, semejante a una estación de tren, aeropuerto o un gran centro comercial. Pensé que habíamos arribado a una gran ciudad de un planeta con una civilización similar a la nuestra. Pronto me di cuenta de que estaba completamente equivocado.
  Una gran cantidad de gente pululaba por los pasillos y niveles de aquel lugar. Daban la impresión de dirigirse con prisa a sus ocupaciones y, en conjunto, la escena tenía un aire familiar. X habló:
  -Bienvenido a Alcator 25, un planeta que fue similar a la Tierra y cuya civilización se halla ante una terrible situación .
  Empezamos a caminar por entre la gente, aunque nadie parecía reparar en nosotros.
 -Este sitio que ves es una burbuja. Hay unas cuantas como esta repartidas por el planeta.
 -¿Una burbuja? -repuse desconcertado-.¿Qué significa?
 - Verás, cuando se hace un uso intensivo de los recursos de un planeta, sin pensar en el futuro, sin respetar los equilibrios de los sistemas, sin dar tiempo a la Naturaleza a reponerse de la explotación de la que es objeto, ocurren estas cosas. Este  planeta es prácticamente un desierto. Cuando sus pobladores repararon en que el proceso era irreversible construyeron estas ciudades burbuja, con ecosistemas cerrados, para refugiarse y poder sobrevivir. Ahora, tras años de preparación, están dispuestos para reactivar el planeta.
  Conforme avanzábamos por lo que podía considerarse una avenida central, observé que aquel sitio se parecía más a un gran invernadero. La mayor parte del espacio estaba ocupado por jardines y plantaciones. En muchos lugares, extrañas plantas trepadoras habían colonizado columnas y paredes. El techo, semitransparente, dejaba pasar la luz, y el ambiente, en general, era cálido y húmedo. Los edificios eran similares a colmenas, aprovechando el espacio al máximo y, a ambos lados del espacio central por el que circulábamos, se abrían calles que dejaban vislumbrar lo que parecían vastos espacios de almacenamiento.
  - Pero, ¿cómo es posible devastar un planeta hasta ese extremo? Sería un proceso muy largo y tendrían que haber reaccionado antes...
  - Sigues dominado, como todo el mundo en tu planeta,  por la creencia de que nunca llegará la catástrofe, de que aún hay tiempo para arreglarlo, de que la cosa no es tan grave... Ese error es el mismo que cometieron aquí. Ven, acerquémonos a aquellos ventanales.
  Nos dirijimos hacia unas amplias escalinatas que llevaban al nivel superior. En ese momento vimos pasar cerca de nosotros un grupo de personas ataviados con una extraña vestimenta de aspecto militar, pero en colores muy oscuros. Pesadas botas y guantes les protegían. Además se envolvían en pesadas capas de un rígido material que recordaba a las antiguas cotas de malla de los guerreros medievales. Mascarilla de oxígeno y casco completaban la indumentaria. Miré interrogativamente a X y me dijo:
  -Son exploradores. Salen de la burbuja para recorrer grandes distancias en busca de los lugares más idóneos para establecer nuevos asentamientos.
  Cuando llegamos a los ventanales y miré al exterior quedé anonadado: una enorme extensión desértica de brillantes arenas se extendía por doquier. El brillo blanquecino de la arena hacía pensar en la gran cantidad de sal que esta contenía. Cabía pensar, por tanto, que nos encontrábamos, sobre lo que antes había sido un lecho marino. Pero, probablemente, cerca de lo que había sido la costa, pues, a lo lejos, se distinguía una cadena montañosa. En ella solo se discernía la pura roca desnuda, sin ninguna vegetación. En el cielo, completamente despejado, un pequeño sol flotaba solitario.
  X procedió a completar su explicación:
  - La destrucción de los bosques por el exceso de calor, los incendios y la escasez de lluvias, la contaminación, que vuelve a aquella ácida, la destrucción de la capa de ozono, con el consiguiente aumento de peligrosidad de los rayos solares, la sobreexplotación, el cambio climático, que hace fundirse los hielos, aumentando el nivel del mar, que más tarde retrocede por efecto de la brutal evaporación, la desaparición de especies que subvierte el equilibrio ecológico... ¿Te suena? Todo eso lleva a una situación crítica al organismo planetario. El planeta puede asumir, equilibrar y reparar muchos de estos problemas por separado. Pero, todos juntos llegan a producir una situación ante la que el sistema se colapsa y, en poco tiempo, lleva a...esto.
  Acompañó estas últimas palabras con un amplio gesto que señalaba el marchito paisaje que teníamos frente a nosotros.
  - La gente de este planeta -prosiguió X- no supo reaccionar a tiempo. Ahora están pagando las consecuencias. Pero, al menos están trabajando para recuperar su hogar. Aunque tarden cientos de años.

  CONTINUARÁ




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